El conflicto en Medio Oriente empuja al petróleo a máximos de tres años y golpea a las bolsas

La escalada del conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán empujó el precio del crudo a niveles que no se veían desde hace más de tres años. Bolsas en caída, temor inflacionario y tasas en alza marcan el clima financiero internacional.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 3 horas

La creciente tensión militar en Medio Oriente volvió a poner en alerta a los mercados internacionales. El precio del petróleo saltó con fuerza y alcanzó niveles que no se veían desde hace más de tres años y medio, en medio del temor a una interrupción del suministro energético global.

 

El barril de Brent, referencia para Europa, llegó a superar los USD 104, después de tocar picos intradía cercanos a los USD 117. En paralelo, el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) escaló por encima de los USD 101, con subas que en algunos momentos rozaron el 12% en una sola jornada.

 

Detrás de este salto aparece el agravamiento del conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, y que volvió a poner el foco en el estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles del sistema energético mundial. Por ese paso marítimo circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el planeta, por lo que cualquier amenaza sobre su seguridad genera un impacto inmediato en los precios.

 

El mercado teme que Irán avance con ataques mediante drones o misiles, lo que podría interrumpir el tránsito de petroleros. De hecho, el flujo de crudo por esa zona se redujo de manera significativa en las últimas horas, generando un cuello de botella que preocupa a todo el sector energético.

 

A esto se suma que algunos de los principales exportadores de la región, como Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, comenzaron a recortar su producción. El motivo es logístico: ante las dificultades para transportar el petróleo hacia los mercados internacionales, los tanques de almacenamiento están llegando al límite de su capacidad.

 

Con infraestructura energética bajo amenaza y las negociaciones diplomáticas prácticamente paralizadas, el escenario se volvió extremadamente incierto. Para los analistas, si el conflicto se prolonga podría derivar en una crisis de abastecimiento global, con consecuencias directas en los costos del transporte, la producción industrial y la inflación en todo el mundo.

 

Lunes negro en las bolsas: el petróleo arrastra a los mercados

 

El impacto de la crisis también se sintió con fuerza en los mercados financieros. La jornada arrancó con un fuerte retroceso en las principales bolsas del mundo, arrastradas por la volatilidad del petróleo y el temor a un shock energético.

 

En Asia, el golpe fue inmediato. El índice Nikkei 225 de Tokio se desplomó 5,2%, mientras que el KOSPI de Seúl perdió cerca de 6%. La caída fue tan abrupta que las autoridades tuvieron que activar mecanismos automáticos para frenar la operatoria de futuros y evitar una venta masiva aún mayor.

 

En China y Hong Kong el retroceso fue algo más moderado, con bajas de entre 0,7% y 1,4%, pero el clima negativo igual se extendió a toda la región. En Europa la tendencia continuó y las principales bolsas operaron con pérdidas superiores al 2%, reflejando el temor a que el encarecimiento de la energía golpee el crecimiento económico.

 

La reacción de los inversores fue clara: menos acciones y más refugio. En momentos de incertidumbre geopolítica, el capital suele migrar hacia activos considerados más seguros, mientras se reduce la exposición a mercados más riesgosos.

 

La tendencia también se replicó en Wall Street, donde los principales índices abrieron en terreno negativo en medio del nerviosismo por el conflicto. El Dow Jones caía 1,34% hasta los 46.863 puntos, el S&P 500 retrocedía 1,01% y se ubicó en 6.671 unidades, mientras que el Nasdaq hacía los mismo en un 0,78%, hasta los 22.214 puntos. La caída refleja el temor de los inversores a que la suba del petróleo y la incertidumbre geopolítica terminen afectando la actividad económica global y los resultados de las empresas.

 

El mercado teme un regreso de la inflación

 

El impacto del conflicto también se trasladó al mercado de deuda global. Este lunes se registró una venta generalizada de bonos soberanos, lo que provocó un salto en los rendimientos a lo largo del planeta.

 

En Estados Unidos, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años registró su mayor suba desde enero. En Europa, los bonos alemanes tocaron niveles máximos en casi dos años, mientras que en el Reino Unido las tasas a corto plazo treparon unos 40 puntos básicos, reavivando temores de inestabilidad financiera.

 

La presión también se extendió a Asia y Oceanía. En Australia, los rendimientos de los bonos alcanzaron valores que no se veían desde 2011, reflejando un cambio brusco en las expectativas del mercado.

 

Antes del estallido del conflicto, muchos inversores apostaban a que la Reserva Federal de Estados Unidos comenzara a bajar las tasas de interés hacia mitad de año. Sin embargo, con el petróleo en alza y el riesgo inflacionario nuevamente en escena, el mercado ahora descuenta que cualquier recorte podría postergarse hasta septiembre o incluso más adelante.

En este nuevo escenario, los operadores empiezan a hablar otra vez de “tasas altas por más tiempo”, una señal de que el sistema financiero global se prepara para convivir con costos de financiamiento elevados mientras intenta absorber el impacto del encarecimiento de la energía.

 

Si la tensión en Medio Oriente continúa escalando, el petróleo podría seguir marcando el pulso de la economía mundial. En ese caso, el conflicto no solo tendría consecuencias geopolíticas, sino que también podría redefinir las perspectivas de crecimiento, inflación y política monetaria en gran parte del planeta.

 

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