Transporte en crisis: empresas del AMBA advierten por menos frecuencias
Denuncian aumento de costos, reclaman una deuda millonaria y advierten que podrían volver a achicar frecuencias. El jueves hay una reunión clave con el Gobierno.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
A las empresas de colectivos del AMBA se les esta acabando la paciencia. Este lunes, las cámaras que representan al transporte público automotor de pasajeros de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano anunciaron que se declaran en estado de emergencia por la falta de respuestas del Gobierno nacional y de la provincia frente al aumento de los costos, especialmente por la suba del combustible.
En un comunicado, el sector dejó flotando la posibilidad de nuevas medidas de “racionalización del servicio”, un eufemismo que en los hechos ya se tradujo semanas atrás en menos colectivos en la calle. Aquella decisión, tomada a comienzos de abril, impactó de lleno en los usuarios, que tuvieron que lidiar con esperas más largas y unidades más cargadas en plena rutina diaria.
Según explicaron fuentes del sector, tras ese primer ajuste las frecuencias mejoraron un poco, sobre todo en horas pico, pero nunca volvieron a la normalidad. Es decir, el sistema sigue funcionando a media máquina, con un equilibrio bastante frágil.
Ahora, con el conflicto sin resolver, las empresas ponen una fecha límite en el calendario: el jueves 30 de abril habrá una reunión clave en la Secretaría de Transporte. Si de ese encuentro no salen definiciones concretas, el escenario podría complicarse aún más para los pasajeros.
“El sector espera respuestas concretas, inmediatas y verificables sobre cómo y cuándo se van a reconocer los mayores costos”, señalaron desde las cámaras. En otras palabras, piden certezas sobre la plata que necesitan para sostener el servicio sin seguir recortando.
Puertas adentro, ya advierten que, si no hay acuerdo, volverán los ajustes. Esta vez, con foco en los horarios de menor demanda, como la noche, donde el recorte de frecuencias podría sentirse con más fuerza.
En el mismo tono, remarcan que vienen participando de múltiples reuniones y acercando propuestas para mejorar la eficiencia del sistema, pero que hasta ahora no hubo avances concretos. “Se expuso la gravedad del cuadro y no hubo soluciones efectivas”, sintetizan.
El comunicado lleva la firma de varias entidades del sector, entre ellas la Cámara del Transporte de la Provincia de Buenos Aires, la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros, la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires y la Cámara de Empresarios Unidos del Transporte Urbano de Pasajeros de Buenos Aires.
De acá al jueves, el foco va a estar puesto en esa negociación. No solo por lo que pueda destrabar en lo inmediato, sino porque marcará el rumbo de un servicio clave para millones de personas que todos los días dependen del colectivo para ir a trabajar, estudiar o moverse por el área metropolitana.
Si no hay acuerdo, el impacto se va a sentir rápido en la calle. Menos unidades, más espera y viajes más incómodos. Un combo que ya se vio hace pocas semanas y que podría repetirse, en un contexto donde el bolsillo de los usuarios tampoco tiene demasiado margen para absorber nuevos problemas.
