Por las subas del boleto de colectivo, cae fuerte la cantidad de pasajeros en el AMBA
Con aumentos que ya le ganan a la inflación, el transporte público se encarece mes a mes y cada vez menos gente lo usa. En abril, el desplome llegó al 21% interanual.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
En el último año, el transporte urbano de pasajeros en el AMBA pegó un salto importante: subió 39,47% en la Provincia y 27,01% en la Ciudad de Buenos Aires. El problema es que estos incrementos quedaron por encima de la inflación del mismo período, y el impacto ya se siente en la calle: la gente viaja menos. En marzo la caída fue del 11% interanual y en abril se profundizó hasta el 21%.
A partir del 1° de mayo, el boleto vuelve a aumentar. Colectivos y subtes subirán un 5,4% tanto en CABA como en territorio bonaerense. Con este ajuste, el subte pasará a costar $1.490,36, mientras que el viaje mínimo en colectivo en la Ciudad se ubicará en $753,86 para trayectos de hasta 3 kilómetros. En la Provincia, en tanto, el tramo inicial será de $918,35, manteniendo la brecha entre ambas jurisdicciones.
El esquema vigente responde a un mecanismo de indexación automática: los aumentos se actualizan todos los meses en base al IPC más un adicional de 2 puntos porcentuales. Este sistema rige desde comienzos de 2026, aunque solo para las líneas bajo jurisdicción porteña y bonaerense. Las líneas nacionales, por su parte, siguen con un esquema distinto definido por la Secretaría de Transporte.
Con este escenario, la caída en la cantidad de pasajeros era casi inevitable. En abril, el número de usuarios transportados en colectivo se desplomó un 21% interanual, luego de una baja del 11% en marzo. Entre los factores que explican este retroceso aparecen la menor actividad económica —sobre todo en sectores como industria, comercio y construcción—, el fuerte aumento del boleto en relación con los salarios (subió 76% interanual en abril) y la baja en las frecuencias, producto de menores subsidios y mayores costos, especialmente del gasoil.
A esto se suma un cambio de hábitos: ante un servicio más caro y menos frecuente, muchos usuarios optan por alternativas como aplicaciones de transporte, bicicleta o moto. Es un combo que termina erosionando aún más la demanda del sistema.
Los datos de AAETA son claros. En marzo viajaron en colectivo unos 8,47 millones de pasajeros por día hábil en el AMBA, contra 9,54 millones en el mismo mes de 2025. Pero en abril la caída fue más marcada: el promedio diario bajó a 7,24 millones, muy lejos de los 9,22 millones del año pasado.
En perspectiva, el deterioro es todavía más fuerte. La cantidad de pasajeros actuales es 33% menor que en enero de 2016, el nivel más bajo de la última década. En otras palabras, hoy el sistema mueve un tercio menos de gente que hace diez años.
Este escenario abre un interrogante clave hacia adelante: con menos pasajeros y costos en alza, el sistema de transporte público entra en una dinámica complicada, donde sostener la operación se vuelve cada vez más difícil sin nuevas subas o mayor asistencia estatal.
Al mismo tiempo, el negocio no pierde atractivo para los grandes grupos empresarios. Pese a la caída en la demanda, las líneas de colectivos siguen siendo objeto de disputa, lo que muestra que, detrás de la crisis del servicio, todavía hay intereses fuertes en juego dentro de un sector clave para la movilidad urbana.
