El crédito en pesos al sector privado se mantuvo estancado en mayo

En mayo, el financiamiento en pesos para personas y empresas mostró un estancamiento real que prolonga la caída de casi un año, mientras las tasas elevadas y la mora récord limitan la reactivación del consumo y la inversión.

El crédito en pesos destinado al sector privado no mostró avances en mayo, contrariando las expectativas oficiales que anticipaban una recuperación tras cinco meses consecutivos de descenso. Este comportamiento refleja un desempeño mediocre que se extiende por casi un año.

 

En términos reales, el financiamiento para gastos personales y pequeñas inversiones familiares se redujo entre un 0,1% y 0,3%, lo que contribuye a explicar los bajos niveles de consumo observados. Por su parte, el crédito otorgado a empresas experimentó un leve repunte cercano al 1%, impulsado principalmente por adelantos en cuenta corriente, que funcionan como apoyos temporales para cubrir faltantes de caja.

 

Este panorama se desarrolla en un contexto donde las tasas activas permanecen estables pero muy elevadas: los préstamos personales rondan una tasa nominal anual del 70%, con un costo financiero total que supera el 130%. Además, la morosidad se mantiene en niveles récord de los últimos 23 años sin indicios claros de mejora.

 

Según la consultora 1816, 5,3 millones de personas enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones crediticias. El saldo total de préstamos en pesos cerró mayo en $98,7 billones, frente a los $72,4 billones del mismo mes del año anterior, lo que representa un crecimiento nominal de casi el 36%, apenas por encima de la inflación registrada, que fue algo superior al 33%. La consultora Equilibra atribuye este estancamiento a condiciones más restrictivas para la concesión de créditos, derivadas de la elevada morosidad y de una actividad económica que aún no logra despegar.

 

Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, indicó que mayo marcó el quinto mes consecutivo de caída real en la cartera crediticia. Explicó que las líneas de crédito orientadas a familias e individuos, como préstamos personales, tarjetas, prendarios e hipotecarios, continúan estancadas, mientras que los comerciales presentan variaciones reales positivas.

 

El análisis por tipo de crédito revela que los préstamos personales disminuyeron un 1,4% en términos reales, acumulando ocho meses consecutivos de retroceso, mientras que el financiamiento con tarjetas cayó un 1,7%. Barbero destacó que "una parte importante de los deudores ha visto restringido su límite de crédito y aquellos tarjetahabientes que utilizaban las cuotas para ganarle a la inflación ya no encuentran incentivos para endeudarse bajo esa modalidad ante la escasez de cuotas sin interés".

 

Asimismo, los créditos prendarios y hipotecarios también mostraron caídas reales del 0,7% y 0,1%, respectivamente. Según especialistas, este estancamiento podría estar vinculado al impacto que la inflación registrada en meses previos tiene sobre las cuotas de los préstamos UVA.

 

En contraste con el comportamiento de los préstamos en pesos, los créditos en dólares continuaron su expansión, alcanzando un nivel récord cercano a los USD 23.280 millones. Aunque el ritmo de crecimiento se moderó, mayo fue el séptimo mes consecutivo de incremento, con una suba de aproximadamente USD 400 millones tras un aumento de más de USD 1300 millones en abril.

 

En lo que va del año, estos créditos en moneda extranjera crecieron cerca de USD 4500 millones, mientras que los depósitos aumentaron poco más de USD 2500 millones. Lorenzo Sigaut Gravina, director de Equilibra, señaló que "el ratio entre captación y colocación llegó al 59% en mayo, el nivel más alto desde noviembre de 2019". Los expertos advierten que sin una mejora en las condiciones macroeconómicas y una reducción de las tasas de interés, el crédito en pesos continuará limitado, afectando la dinámica del consumo y la inversión en los próximos meses.

 

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