Wall Street sigue de fiesta con la IA, pero crecen las alertas sobre una posible corrección
Dos de los bancos más influyentes del mundo financiero advirtieron que las valuaciones bursátiles alcanzaron niveles muy exigentes. La combinación de inflación persistente, tasas elevadas y exceso de optimismo podría volver más vulnerable al mercado.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El extraordinario impulso que la inteligencia artificial le dio a las bolsas internacionales durante los últimos dos años sigue alimentando récords en Wall Street. Sin embargo, detrás del entusiasmo que domina a los inversores comienzan a aparecer señales de cautela. En las últimas horas, dos gigantes financieros, Citi y Bank of America (BofA), publicaron informes en los que advierten que los mercados accionarios están transitando una etapa cada vez más exigente.
Si bien ninguno de los dos bancos anticipa un derrumbe similar al de las grandes crisis del pasado, ambos coinciden en que los inversores enfrentan un escenario más delicado que el de meses atrás. El principal motivo es que muchas acciones ya cotizan con valuaciones muy elevadas, mientras la inflación sigue dando pelea y las tasas de interés continúan en niveles relativamente altos.
Citi: el mercado muestra señales que no se veían desde 2008
La advertencia más contundente llegó desde Citi. El informe elaborado por la estratega Beata Manthey reveló que el denominado "Bear Market Checklist", una herramienta utilizada para detectar riesgos de mercado bajista, alcanzó actualmente 10 señales activadas sobre un total de 18 posibles a nivel global.
Se trata del nivel más elevado desde la crisis financiera internacional de 2008. En Estados Unidos, incluso, el indicador ya marca 11,5 señales sobre 18, mientras que Europa se ubica bastante más abajo, con cinco.
La fiebre por la IA fue uno de los motores más potentes del mercado desde 2024. Empresas tecnológicas como Nvidia, Microsoft, Alphabet, Meta, OpenAI y Palantir Technologies encabezaron una ola de inversiones que llevó las cotizaciones a niveles históricamente elevados.
De todas formas, Citi aclara que todavía no se observan los excesos extremos registrados antes de otras grandes burbujas. Antes del estallido de las puntocom en el año 2000, el indicador había alcanzado 17,5 señales sobre 18, mientras que en la previa de la crisis financiera de 2008 había llegado a 13.
Por eso, la entidad mantiene una visión favorable para las acciones en el corto plazo, aunque reconoce que el margen para equivocarse es cada vez menor.
Bank of America abre el interrogante sobre los bonos
En Bank of America la preocupación pasa por otro lado. Su estratega jefe de inversiones, Michael Hartnett, considera que el principal riesgo no está necesariamente en las acciones, sino en el mercado de deuda.
Según su análisis, una nueva suba en los rendimientos de los bonos soberanos podría convertirse en el detonante de una corrección bursátil significativa.
Durante junio, los mercados deberán atravesar varios eventos relevantes, entre ellos nuevos datos de inflación en Estados Unidos, informes de empleo, reuniones del Banco Central Europeo y del Banco de Japón, además de la primera reunión de la Reserva Federal bajo la conducción de Kevin Warsh.
El problema de fondo es que la inflación mundial continúa por encima de los objetivos de numerosos bancos centrales. Según BofA, 46 de las 68 principales autoridades monetarias del mundo todavía registran niveles de inflación superiores a sus metas oficiales.
La riqueza financiera también alimenta la inflación
Uno de los puntos más interesantes del análisis de Bank of America es la relación que establece entre la suba de las acciones y las presiones inflacionarias.
El banco estima que la riqueza financiera de los hogares estadounidenses aumentó cerca de seis billones de dólares durante 2026, luego de haber crecido otros diez billones en 2025 y nueve billones en 2024.
Cuando las familias sienten que son más ricas gracias al aumento del valor de sus inversiones, suelen gastar más. Ese mayor consumo sostiene la actividad económica, pero también puede contribuir a mantener la inflación en niveles elevados.
Para Hartnett, este círculo virtuoso para los mercados podría transformarse en un problema para los bancos centrales, ya que los obligaría a mantener tasas altas durante más tiempo. Y precisamente las tasas elevadas suelen ser uno de los peores enemigos de las acciones tecnológicas, cuyo valor depende en gran medida de ganancias futuras.
¿Se está formando una nueva burbuja tecnológica?
La pregunta que empieza a circular cada vez con más fuerza en Wall Street es inevitable: ¿la inteligencia artificial está generando una nueva burbuja similar a la de internet a fines de los años noventa?
Por ahora, los grandes bancos evitan hacer afirmaciones tan categóricas. Sin embargo, reconocen que las valuaciones de varias empresas vinculadas al sector alcanzaron niveles que exigen resultados cada vez más ambiciosos para justificar los precios actuales.
La historia financiera muestra que las revoluciones tecnológicas suelen generar enormes oportunidades de crecimiento, pero también períodos de exceso de entusiasmo. Por eso, muchos analistas consideran que el verdadero riesgo no es la inteligencia artificial en sí misma, sino las expectativas desmedidas que se construyen alrededor de ella.
