El BCE advierte que el auge de las stablecoins podría afectar los depósitos bancarios
Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo, alertó sobre el impacto de las stablecoins en la banca tradicional y defendió el desarrollo del euro digital como herramienta para preservar el rol de las entidades financieras.
Por redacción
El avance de las stablecoins comienza a encender señales de alerta entre los reguladores europeos. El Banco Central Europeo (BCE) advirtió que una adopción masiva de estos activos digitales podría afectar la capacidad de los bancos comerciales para captar depósitos, alterando el funcionamiento tradicional del sistema financiero.
La advertencia fue realizada por Piero Cipollone, integrante del Comité Ejecutivo del BCE, durante una exposición ante la Federación Italiana de Bancos Cooperativos de Crédito en Roma, donde analizó los desafíos que plantea la digitalización de los pagos en Europa.
Según el funcionario, la creciente utilización de soluciones digitales está modificando el negocio bancario y aumentando la dependencia de la región respecto de infraestructuras de pago desarrolladas fuera del continente. En ese contexto, sostuvo que las stablecoins representan un desafío adicional para las entidades financieras.
"Una mayor adopción de las stablecoins podría erosionar la base de depósitos minoristas de los bancos comerciales", advirtió Cipollone, al tiempo que remarcó que las entidades ya enfrentan una pérdida de ingresos vinculados a comisiones y al procesamiento de datos transaccionales.
Para el BCE, la respuesta a este escenario pasa por el desarrollo del euro digital. La autoridad monetaria considera que una moneda digital emitida por el banco central permitiría mantener el papel del dinero público y garantizar la participación de los bancos en el ecosistema de pagos.
"El euro digital preservaría tanto el papel del dinero público como la participación de los bancos en el ecosistema de pagos", señaló el funcionario durante su presentación.
En esa línea, el BCE avanza con su proyecto piloto. Esta semana anunció la selección de 36 proveedores de servicios de pago, entre los que se encuentran bancos, fintech y compañías especializadas, para participar en un programa de pruebas que tendrá una duración de 12 meses.
La iniciativa comenzará durante el segundo semestre de 2027 y buscará evaluar el funcionamiento de una moneda digital minorista a escala de toda la eurozona. Los resultados serán clave para definir una eventual implementación definitiva.
De acuerdo con el cronograma previsto por el organismo, una decisión sobre la emisión formal del euro digital podría adoptarse hacia 2029.
El debate sobre las monedas digitales se intensificó en los últimos años a medida que las stablecoins ganaron protagonismo en el ecosistema financiero global. Estos activos, generalmente respaldados por monedas fiduciarias como el dólar estadounidense, ofrecen transacciones rápidas y costos reducidos, características que han impulsado su expansión.
Sin embargo, los bancos centrales observan con preocupación el potencial desplazamiento de los depósitos tradicionales, una fuente fundamental de financiamiento para las entidades bancarias.
La postura del BCE refleja una tendencia cada vez más extendida entre los reguladores: aceptar la transformación digital del dinero, pero procurando que el sistema financiero tradicional continúe ocupando un lugar central en la economía.
