El BID aprueba crédito de USD 80 millones para potenciar infraestructura productiva en Río Negro
El financiamiento destinado a obras de riego, electrificación rural y gestión de riesgos beneficiará a miles de productores y fortalecerá la competitividad regional.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un crédito de USD 80 millones para financiar un ambicioso programa de infraestructura productiva en la provincia de Río Negro, con el objetivo de fortalecer la competitividad de sus economías regionales. La decisión fue tomada en Washington con la presencia del gobernador Alberto Weretilneck y el ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy, quienes presentaron los detalles del proyecto ante el Directorio del organismo internacional. Este financiamiento permitirá avanzar en obras largamente esperadas en sectores clave para el desarrollo agropecuario provincial.
El crédito contempla inversiones para ampliar la superficie bajo riego, mejorar la disponibilidad energética en zonas rurales y dotar al sector productivo de herramientas para enfrentar los efectos del cambio climático. La representante del BID en Argentina, Viviana Alva Hart, destacó que “Río Negro tiene un enorme potencial para seguir fortaleciendo su producción agropecuaria” y resaltó que esta operación “refleja nuestro compromiso con un crecimiento más productivo y resiliente para las economías regionales de Argentina”.
Por su parte, el gobernador Weretilneck enfatizó que “estos 80 millones de dólares no llegan por casualidad, llegan porque Río Negro tiene un proyecto de desarrollo serio, con obras concretas y una visión de futuro que genera confianza”. Agradeció al BID por confiar en la provincia y en su estrategia de crecimiento.
Una parte fundamental del crédito se destinará a la modernización y ampliación de la infraestructura de riego en áreas estratégicas como la Margen Norte del Valle Medio, Negro Muerto y Colonia Josefa. Estas intervenciones permitirán incrementar la superficie productiva, mejorar rendimientos y atraer nuevas inversiones privadas, consolidando regiones con alto potencial agrícola y ganadero.
Además, el programa incluye obras de electrificación rural que mejorarán la infraestructura energética en establecimientos agropecuarios y comunidades alejadas de los centros urbanos. El acceso a energía es clave para incorporar tecnología, optimizar sistemas de riego, mecanizar procesos y agregar valor en origen, aspectos fundamentales para la competitividad.
Otra línea de inversión está destinada a fortalecer la prevención y combate de incendios rurales y forestales, junto con herramientas para mejorar la gestión del riesgo agropecuario, un tema crítico en un contexto de eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes. La ejecución del programa estará a cargo del Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo, bajo la conducción de Carlos Banacloy, junto con la Unidad Provincial de Coordinación y Ejecución del Financiamiento Externo (UPCEFE). Se espera que las obras impacten directamente en casi 7.000 productores agropecuarios y mejoren el servicio eléctrico de 566 hogares en Guardia Mitre, beneficiando indirectamente a más de 275.000 habitantes de las zonas intervenidas.
El crédito aprobado tiene un plazo de amortización de 25 años, con un período de gracia de 5,5 años, y una tasa de interés basada en SOFR. Además, contará con una contrapartida local de 5 millones de dólares, completando un total de 85 millones para el programa.
Este financiamiento es la primera operación bajo la Línea de Crédito Condicional para Proyectos de Inversión (CCLIP) “Programa de Inversiones Estratégicas Provinciales para el Desarrollo Productivo Rural”, que prevé hasta 600 millones de dólares para apoyar proyectos en las provincias argentinas. El BID apunta así a fortalecer la infraestructura rural, fomentar la innovación tecnológica, aumentar la productividad y desarrollar sistemas más resilientes y competitivos en el sector agropecuario.
Con la aprobación del Directorio del BID, ahora comienza la etapa administrativa para la firma de contratos y el inicio de los desembolsos, dando inicio a un plan que busca atender demandas históricas y sentar las bases para una producción más eficiente, sustentable y adaptada a los desafíos futuros en Río Negro. Se espera que las obras se ejecuten en un plazo de cinco años, generando empleo local y mejorando la calidad de vida en las comunidades rurales.
