Junio, el mes más díficil de 2026: vencen 28 billones de pesos
La mayoría de esa deuda está en manos privadas, así que el desafío del Gobierno es grande. Mientras tanto, ya hay quienes analizan lo que viene para 2027.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El Ministerio de Economía tendrá un mes desafiante. En el medio del calendario financiero asoma una montaña de vencimientos en pesos que totaliza nada menos que 28,1 billones. De ese monto, 23,6 billones están en manos de inversores particulares, o sea, lejos de la órbita estatal. Según los números que maneja la consultora 1816 con base en los datos de la cartera que conduce Luis Caputo, se trata del compromiso más pesado de los próximos 18 meses.
Del total que hay que afrontar el mes que viene, el Banco Central y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) ya tienen en su poder 4,5 billones, así que ahí se da por descontado que harán rodar esa deuda, lo que en la jerga llaman "rollover". El verdadero problema está en el resto. El cronograma de Finanzas marca que la primera licitación será el 10 de junio y la segunda el 24. Si se mira solo lo que corresponde a privados, ese vencimiento de junio es el más alto que se viene, al menos, hasta octubre de 2027. Por eso, Federico Furiase, el secretario de Finanzas, va a tener que ingeniárselas para estirar los plazos.
En las últimas horas, Furiase publicó en su cuenta de X que ya lograron extender el perfil de vencimientos de la deuda en moneda local, con tasas de interés que vienen bajando. También destacó que el Tesoro aumentó sus reservas en pesos en el BCRA y que la relación entre deuda local y PBI se mantiene estable.
Dato aparte: lo que viene mes a mes
En julio los vencimientos con privados caen a 7,8 billones; en agosto repuntan a 14,4 billones; septiembre trae 11,2 billones; octubre se relaja con 5,7 billones; noviembre ronda los 5,6 billones; y diciembre cierra con 13,7 billones. Para 2027 el número se desploma: en promedio, todos los meses vencen apenas 3,2 billones.
El gobierno viene haciendo una jugada que no pasa desapercibida: está tomando deuda por encima de lo que vence, algo que en el mercado llaman *rollover* superior al 100%. Con eso, el Estado absorbe pesos en un contexto de mucha liquidez, gracias a las compras de reservas del Central. Pero ojo, porque esta danza tiene su efecto secundario: el famoso *crowding out*, o sea, el Estado se queda con el financiamiento que podría ir al sector privado.
La tasa de interés ya cayó al 20%, y eso es un alivio, pero los economistas insisten: falta que el crédito privado reactive la economía de verdad. Por ahora, el Tesoro sigue siendo el gran protagonista del baile financiero, y mientras tanto, los comercios y las pymes siguen mirando de afuera. La jugada de Furiase de estirar vencimientos y limpiar el calendario electoral está bien aceitada, pero el verdadero termómetro será ver si el año que viene los bancos empiezan a soltar la plata que hoy guardan bajo el colchón. Si eso no pasa, el alivio fiscal puede quedarse en solo un buen título para la tapa.
