Inflación: abril traería el primer respiro en casi un año y cortaría la racha alcista
Tras meses de presión sostenida sobre los precios, consultoras y estimaciones oficiales anticipan una desaceleración para este mes. El dato marcaría un quiebre respecto de la tendencia que venía desde mayo de 2025.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Después de varios meses cuesta arriba, la inflación podría empezar a bajar en abril. Distintas consultoras privadas y proyecciones del propio Gobierno coinciden en que el índice de precios mostraría una desaceleración, algo que no ocurre desde mayo del año pasado. De confirmarse, sería la primera señal concreta de alivio en una racha que venía golpeando de manera sostenida.
El dato de marzo, que marcó un 3,4% mensual, habría funcionado como techo de este tramo alcista que arrancó en mayo de 2025, cuando la inflación había tocado un piso del 1,5%. A partir de ahí, el sendero fue claramente ascendente, empujado por distintos factores que se fueron acumulando.
Entre las principales razones, los analistas mencionan la fuerte tensión cambiaria en la previa electoral del año pasado, que recalentó el dólar, y hacia fin de 2025 los aumentos marcados en la carne, un rubro con peso propio en la canasta del Indec. Más recientemente, en marzo, se sumó el impacto internacional por el conflicto en Medio Oriente, que terminó de meter presión adicional.
Ahora, buena parte de esos factores empezó a diluirse. La carne dejó de subir al ritmo previo, el impacto en combustibles por la guerra en Irán ya se repartió entre marzo y abril, y el tipo de cambio viene mostrando cierta baja en lo que va de 2026. En ese contexto, el escenario se presenta más despejado para los precios.
Incluso, algunos rubros habrían jugado a favor. Según Equilibra, los precios regulados y los estacionales mostraron caídas, impulsadas por bajas en frutas, verduras, ropa y combustibles. A eso se sumó una mayor estabilidad en la carne, que ayudó a moderar el ritmo de suba en alimentos.
En la misma sintonía, Analytica proyecta una inflación del 2,8% para abril. De acuerdo a sus relevamientos semanales, los precios de alimentos y bebidas subieron en promedio un 1,2% en las últimas cuatro semanas, una dinámica más contenida que meses atrás.
Por su parte, EcoGo estima un 2,5% mensual, destacando que, aunque todavía hay cierto arrastre estadístico de marzo, la desaceleración en alimentos funciona como el principal ancla del índice general.
Desde el Gobierno, en tanto, aseguran que la inflación subyacente —una medición propia del Banco Central que excluye algunos precios— se mantiene en torno al 2% mensual desde hace más de un año. En esa línea, sostienen que la política fiscal y monetaria actúa como contención frente a shocks externos, como el reciente conflicto internacional.
De todos modos, el panorama de fondo sigue generando debate. Una de las grandes incógnitas es si 2026 terminará con una inflación superior a la de 2025, que cerró en 31,5%. Algunas consultoras ya ajustaron sus proyecciones en esa dirección y estiman un leve incremento, en torno al 31,8% anual.
Con este telón de fondo, abril aparece como un mes clave: no solo por el dato puntual, sino porque podría marcar un punto de inflexión en la dinámica inflacionaria. Si la desaceleración se consolida en los próximos meses, el Gobierno sumaría aire en uno de los frentes más sensibles de la economía.
En cualquier caso, los analistas coinciden en que el camino hacia una inflación más baja no será lineal. Todavía quedan desafíos por delante, como la normalización de tarifas, los vaivenes del tipo de cambio y un contexto internacional que sigue siendo incierto. Pero, al menos por ahora, los números empiezan a insinuar un cambio de clima
