Herramientas de inversión|15 de marzo de 2021

Cómo comenzar a invertir nuestro dinero

Por Julián Gómez

Certified International Investment Analyst

 

En artículos anteriores hablamos de la importancia de las Finanzas Personales con la finalidad de lograr objetivos materiales. También mencionamos crear un círculo virtuoso para que nuestro flujo de dinero pueda ir acumulando Patrimonio y hacer realidad nuestras metas. Para ello en este artículo te vamos a enseñar cuáles son las variables que debemos seleccionar para comenzar a Invertir esos Ahorros con instrumentos financieros y generar una filosofía de réditos futuros seguros.

 

Claro está que existen diversos instrumentos o vehículos de inversión para elegir y esta elección dependerá pura y exclusivamente de nuestra decisión de acuerdo con las distintas variables que debemos evaluar. En cada elección aparecerá tácitamente la palabra más importante de la Economía y las Finanzas: La confianza.

 

Entre las variables más importantes encontramos:

 

  • Institución: Es sustancialmente importante la elección de la institución que optamos para invertir nuestros ahorros y que estos generen la rentabilidad por el sólo hecho de no disponerlos para afectarlos a consumo presente. Podemos optar por elegir una institución financiera, por ejemplo, un Banco; también podemos elegir un Bróker y operar instrumentos que cotizan en los Mercados Financieros, como ser una Obligación Negociable, un Fideicomiso o una Acción entre otros.
  • Monto: Dentro de la decisión de inversión, debemos tener en claro el monto que vamos a destinar (recordar siempre que es recomendable que sean Ahorros y que estos tengan este objetivo de ser Invertidos, es decir que no estén dentro del planeamiento de consumo presente). Este tema es de vital importancia ya que un error en esta planificación puede generar no sólo el fracaso de la Inversión sino el de nuestras Finanzas Personales.
  • Instrumento: Una vez seleccionada la institución y el monto, debemos seleccionar el instrumento o también llamado vehículo de inversión, es decir qué Activo financiero vamos a comprar con nuestros ahorros para lograr el rendimiento buscado (tasas de interés). Esta elección va a estar condicionada por el perfil de inversor que tengamos, de acuerdo con las expectativas y objetivos establecidos.
  • Plazo: Es primordial establecer dentro del objetivo, el plazo en que vamos a invertir esta suma de Ahorro, o bien si contamos con un flujo sistemático, fijar los tiempos de Inversión necesarios para estimar el cumplimiento del objetivo.
  • Liquidez: La necesidad de liquidez implica planear con cuánta velocidad podríamos requerir el importe invertido en un futuro. Este tema es fundamental para seleccionar el instrumento, ya que por lo general generan mayores rendimientos aquellos activos que tienen menor liquidez, es decir en otras palabras no condicionar al dinero que está trabajando a una salida repentina por el sólo hecho de necesitarlo para una decisión de consumo.
  • Rentabilidad: El rendimiento de la inversión es clave para poder hacer una buena elección, siempre priorizando las Inversiones que nos reditúen mejor tasa frente a otras que tengan una tasa menor. Por supuesto van a existir elementos como la liquidez que perjudicarán más a los activos que tengan mayor rentabilidad.
  • Riesgo: Unida a las dos variables de arriba, existe lo que en Finanzas se conoce como volatilidad, sinónimo de riesgo en la materia. Esto nos explica la variación que en el tiempo pueda sufrir la valuación de nuestra inversión, es decir cuanto más volátil sea, mayor incertidumbre de rentabilidad obtendremos.

Uno de los ABC en Finanzas es que en cualquier instrumento que elijamos, a mayor rentabilidad, mayor riesgo, es decir la exigencia de mayor renta implicará asumir mayor volatilidad y muchas veces también menor liquidez. Por lo tanto, es importante al momento de seleccionar el instrumento de inversión, tener analizadas estas variables para estar optando por la Inversión que mejor se adecua a nuestras necesidades. Lo más importante es sentirnos cómodos y que nuestros propósitos sean consecuentes y estén alineados a la obtención del objetivo planteado.