La crisis de Super Micro Computer preocupa a Wall Street
Las acciones de la firma llegaron a desplomarse más de 20% en una sola jornada, reflejando el temor de los inversores frente a posibles sanciones, mayores controles regulatorios y daño reputacional.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
La crisis que atraviesa Super Micro Computer volvió a sacudir a Wall Street y encendió fuertes señales de alerta entre inversores, al punto de que algunos analistas ya la consideran una acción “ininvertible” en el corto plazo.
El detonante fue un escándalo judicial de gran escala: autoridades de Estados Unidos acusaron a ejecutivos vinculados a la compañía de participar en un esquema para exportar ilegalmente tecnología a China, eludiendo restricciones impuestas desde 2022.
Según las investigaciones, el operativo habría involucrado el envío de servidores con chips avanzados por un valor cercano a USD 2.500 millones, utilizando intermediarios y empresas pantalla en Asia.
El impacto en el mercado fue inmediato. Las acciones de la firma llegaron a desplomarse más de 20% en una sola jornada, reflejando el temor de los inversores frente a posibles sanciones, mayores controles regulatorios y daño reputacional.
Pero el problema no se limita a este episodio. La compañía ya arrastraba antecedentes que debilitaban la confianza del mercado. En 2020, debió pagar USD 17,5 millones para resolver cargos por irregularidades contables, y en 2024 volvió a quedar bajo sospecha tras acusaciones de manipulación financiera por parte de firmas de análisis.
A esto se suma un contexto operativo complejo. El negocio de servidores para inteligencia artificial —uno de los motores de crecimiento de la empresa— enfrenta presión en márgenes, mayor competencia y desaceleración en la demanda, lo que reduce la visibilidad de resultados futuros.
Paradójicamente, el potencial de crecimiento sigue siendo enorme. Algunas proyecciones de mercado estiman que los ingresos podrían alcanzar los USD 41.500 millones en el ejercicio fiscal, impulsados por la expansión global de la inteligencia artificial.
Sin embargo, para muchos inversores ese upside quedó eclipsado por el riesgo. La combinación de problemas legales, antecedentes de gobernanza y un entorno competitivo más exigente transformó a la acción en una apuesta altamente especulativa.
