Resumen bursátil de la semana: Datos de inflación
Lo que importa ahora no es si la inflación bajó, sino si puede seguir bajando, y a qué velocidad.
Por Gonzalo Tassano
Middle Office Analyst Bull Market
El 2,6% de inflación que el INDEC publicó esta semana para abril no es solo un número. Es la primera desaceleración mensual desde mayo de 2025 —diez meses de suba o estabilidad seguidos— y ubica al índice en su menor registro desde noviembre del año pasado. El mercado esperaba algo así, el REM también, pero eso no le quita relevancia: cuando una tendencia se quiebra, las preguntas cambian.
Lo que importa ahora no es si la inflación bajó, sino si puede seguir bajando, y a qué velocidad. Ahí es donde el debate sobre nominalidad se vuelve relevante para el inversor.
El mapa de la curva después del dato
Mientras la inflación general tocó 2,6%, el IPCBA ya había anticipado algo parecido con su medición de 2,5% para la Ciudad. La convergencia entre ambos datos sugiere que no fue un outlier sectorial: la desaceleración tiene cierta consistencia. Al mismo tiempo, el Tesoro salió esta semana a licitar duales CER/TAMAR —un nuevo JUN-28 y la reapertura del JUN-29— con un rollover del 110%, lo que indica que la demanda de cobertura ante la incertidumbre de nominalidad sigue siendo alta. El mercado todavía no descuenta que el 2,6% sea el nuevo piso.
Esa tensión —inflación que baja pero mercado que aún paga por cobertura— define el escenario. En términos prácticos, los instrumentos de tasa fija de corto plazo empiezan a ganar atractivo relativo si se consolida la tendencia desinflacionaria, mientras que el tramo de bonos CER sigue siendo una herramienta valiosa para quienes prefieren no apostar a que el proceso sea lineal.
Cruzar el Atlántico: la otra inflación
La semana también estuvo marcada por la inflación en Estados Unidos, aunque por razones opuestas. Allá el problema no es que baje demasiado rápido, sino que el shock energético vinculado al conflicto en Medio Oriente la mantiene elevada y con piso incierto. El mercado de futuros ya descuenta una posible suba de tasas de la Fed para abril de 2027, y la confianza del consumidor estadounidense volvió a caer esta semana.
Sin embargo, ese trasfondo de presión inflacionaria y tensión geopolítica convive con algo llamativo: el S&P 500 superó esta semana los 7.500 puntos por primera vez en su historia. El catalizador fue la cumbre bilateral entre Estados Unidos y China, que generó expectativas de alivio en la guerra comercial que viene pesando sobre la economía global desde hace meses. Los emergentes acompañaron al alza, y el optimismo se derramó sobre activos de riesgo en todo el mundo.
Dos procesos, una conclusión
La coincidencia no es menor. Argentina está desinflándose gradualmente mientras el mundo desarrollado ofrece sus propias presiones de precios. El S&P en máximos mientras la Fed no descarta endurecer más. Son dinámicas que parecen contradictorias, pero que en realidad ofrecen una lectura clara: la diversificación por moneda sigue siendo la herramienta más concreta que tiene el inversor local para navegar en este momento.
Un portafolio que captura la desinflación argentina en pesos y al mismo tiempo mantiene exposición en dólares a un mercado global que sigue dando señales de fortaleza no está apostando a un solo escenario: está cubriendo los distintos frentes abiertos con instrumentos específicos para cada uno.
La macro local avanza. El mundo da señales mixtas pero con sesgo positivo. En ese mapa, la cartera que funciona no es la que apuesta todo a una moneda: es la que sabe leer cada oportunidad en su propio terreno.
