Grupo empresario busca frenar la venta fragmentada de SanCor tras su quiebra

El fideicomiso Fidulac, vinculado a Gustavo Scaglione, presentó un recurso judicial para suspender la licitación aprobada por la Justicia y adquirir la láctea en forma integral.

Tras la confirmación judicial de la quiebra de SanCor, un nuevo capítulo se abre en torno a la venta de sus activos valuados en USD 52,1 millones. El fideicomiso Fidulac, acreedor de la cooperativa y liderado por el empresario rosarino Gustavo Scaglione, presentó un recurso para revocar el pliego de licitación aprobado por el juez Marcelo Gelcich, que permite la venta fragmentada de los bienes.

 

El planteo formalizado por Fidulac busca suspender el proceso de licitación y cuestiona que la división de la empresa en partes puede afectar negativamente la recuperación económica y la satisfacción de los créditos concurrentes. Según el recurso, “la empresa como unidad productiva presentará un mayor valor que las unidades que la integran consideradas en forma separada”.

 

Fuentes vinculadas al grupo empresarial señalaron que el objetivo es preservar la integridad de SanCor, manteniendo tanto la marca —considerada el principal activo económico— como la estructura productiva que permita sostener la operación a largo plazo. “La intención es mantener integrada la operación y no limitarse a la adquisición de activos aislados”, explicaron.

 

Además, expresaron reparos respecto a la velocidad del proceso licitatorio. Según indicaron, el cronograma avanzó rápidamente sin agotar las instancias previstas para la intervención de los acreedores, lo que, a su juicio, deja pendientes cuestiones procesales que deberían resolverse antes de adjudicar los activos.

 

El pliego aprobado establece una base de USD 52,1 millones para la venta conjunta de los activos, donde las marcas y bienes intangibles fueron valuados en USD 24,7 millones, casi la mitad del valor total. El resto corresponde a seis plantas industriales distribuidas en Santa Fe y Córdoba, además de otros bienes.

 

Se cuestiona además, que la resolución fue dictada “sin sustanciación previa ni posibilidad de contradicción por parte de los interesados”. Además que el proceso se desarrolló sin la intervención efectiva del Comité de Acreedores, órgano previsto por la Ley de Concursos y Quiebras para supervisar estas acciones.

 

Asimismo, se señala que uno de los síndicos designados para la quiebra fue excluido del diseño del pliego y de las actuaciones relacionadas con la venta, lo que afectaría los mecanismos de control necesarios en un proceso de esta magnitud. También se cuestiona la reducción del 20% aplicada a la valuación de la planta de Sunchales tras un incendio en junio, por falta de informes técnicos que justifiquen dicha rebaja.

 

Esta disputa judicial pone sobre la mesa el futuro de SanCor: si la cooperativa será liquidada mediante la venta fragmentada de sus activos o si aún es posible preservar una estructura empresarial integrada. Mientras la Justicia continúa con el cronograma de venta y diversos actores del sector evalúan participar, el grupo cercano a Scaglione busca consolidarse como alternativa para mantener unida la operación industrial y las marcas.

 

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