Mientras la acción cae, los propios directivos de Mercado Libre salen a comprar: qué mira Wall Street
En medio de la corrección bursátil que atraviesa la empresa, varios ejecutivos desembolsaron cientos de miles de dólares para ampliar sus tenencias. Para los analistas, el movimiento puede interpretarse como una muestra de confianza en el potencial de la compañía.
Por redacción
Después de varios años de subas sostenidas, Mercado Libre atraviesa un período de mayor volatilidad en la Bolsa. La acción perdió impulso en las últimas semanas y el mercado empezó a preguntarse si el gigante tecnológico todavía tiene margen para seguir creciendo al ritmo de los últimos años. Sin embargo, mientras muchos inversores optaron por la cautela, puertas adentro de la compañía ocurrió algo que llamó la atención de Wall Street: algunos de sus principales ejecutivos aprovecharon la baja para comprar acciones con dinero de su propio bolsillo.
El caso más reciente fue el de Marcelo Melamud, que adquirió 124,64 acciones a un precio promedio de 1.604 dólares por unidad. La operación demandó una inversión cercana a los 200.000 dólares y le permitió incrementar su participación accionaria dentro de la empresa.
Semanas antes, otro integrante del directorio había realizado un movimiento similar. Alejandro Aguzín compró 600 acciones a un valor cercano a los 1.655 dólares cada una, una inversión de casi un millón de dólares. Tras esa operación, su participación supera las 5.300 acciones entre títulos propios y acciones restringidas.
En el mercado estadounidense este tipo de operaciones suele seguirse de cerca. La razón es que una venta de acciones por parte de un directivo puede responder a múltiples factores, desde cuestiones impositivas hasta decisiones patrimoniales. En cambio, cuando un ejecutivo decide invertir capital propio para aumentar su posición, la interpretación suele ser distinta: apuesta a que el valor actual de la compañía ofrece una oportunidad.
Las dudas de los inversores crecieron también a partir del cambio de liderazgo que encaró Mercado Libre este año. Luego de más de dos décadas como CEO, Marcos Galperin dejó la conducción ejecutiva y cedió ese lugar a Ariel Szarfsztejn, quien pasó a liderar la operación diaria de la compañía.
Lejos de alejarse del negocio, Galperin mantiene un rol central como chairman ejecutivo. Desde esa posición continúa participando de las principales decisiones estratégicas, como la asignación de inversiones, el desarrollo de nuevos productos, la expansión regional y la incorporación de soluciones basadas en inteligencia artificial.
Más allá de los vaivenes bursátiles, los fundamentos de Mercado Libre continúan siendo sólidos para buena parte de los analistas. La empresa mantiene su liderazgo en el comercio electrónico de América Latina, mientras Mercado Pago sigue expandiendo su negocio financiero con nuevos servicios y una base creciente de usuarios.
A eso se suma una red logística que la compañía desarrolló durante los últimos años y que hoy representa una de sus principales ventajas competitivas frente a otros jugadores del mercado. Esa infraestructura se convirtió, además, en una barrera de ingreso para competidores que buscan ganar terreno en la región.
No obstante, el panorama tampoco está libre de desafíos. La competencia es cada vez más intensa y eso obliga a destinar mayores recursos para sostener el crecimiento. Según Pesalovo, la presión sobre los márgenes responde justamente a esa necesidad de defender posiciones y seguir captando clientes.
Brasil aparece hoy como el frente más exigente. En el principal mercado de Mercado Libre, la empresa debe disputar el liderazgo del comercio electrónico con Amazon y, al mismo tiempo, competir con Nubank en el negocio financiero. Esa pelea exige inversiones constantes y, en muchos casos, resignar rentabilidad para preservar participación de mercado.
Mientras los inversores siguen de cerca la evolución de los balances, el recambio en la conducción y el comportamiento de los márgenes, las compras realizadas por los propios directivos suman un elemento adicional para analizar. En Wall Street, pocas señales pesan tanto como ver a quienes conocen cada número del negocio decidir aumentar su apuesta cuando la acción pierde valor.
