Reforma laboral: con ayuda de los gobernadores, el Gobierno triunfó en Diputados

La Casa Rosada logró sacar adelante el proyecto impulsado por Milei tras una sesión cargada de tensión, cruces y pases de factura. Hubo cambios clave, el texto vuelve al Senado y el peronismo terminó partido al medio.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 3 horas

Con el respaldo de varios gobernadores, el Gobierno nacional volvió a anotar un triunfo parlamentario. La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de reforma laboral que empuja Javier Milei, aunque con una modificación central: se eliminó el artículo que cambiaba el régimen de licencias por enfermedad. Por ese retoque, la iniciativa deberá regresar al Senado para una nueva revisión.

 

En la votación general, la propuesta salió con 135 votos afirmativos y 115 negativos. Ya en el tratamiento artículo por artículo, el Título I fue aprobado por un margen ajustado, luego de bajar el polémico punto sobre las licencias médicas, que había generado ruido incluso entre aliados del oficialismo.

 

Uno de los capítulos que más resistencia encontró fue el que crea el Fondo de Asistencia Laboral. Desde la oposición advirtieron que podía desfinanciar el sistema previsional y terminar cubriendo despidos del sector privado. A pesar de eso, el Título II terminó pasando con 130 votos a favor, 117 en contra y algunas abstenciones.

 

También levantó temperatura el último tramo del proyecto, el que deroga distintos estatutos laborales, entre ellos el del periodista profesional. Hubo pedidos para sacarlo del texto, pero el oficialismo y sus socios lograron imponer su número y lo aprobaron, otra vez con una diferencia corta.

 

Como ya había ocurrido en el Senado, la sesión tuvo invitados de peso en los palcos. Funcionarios del riñón presidencial siguieron el debate de cerca y celebraron el resultado final, conscientes de que no fue sencillo y que cada voto contó.

 

El oficialismo consiguió la media sanción gracias al acompañamiento del PRO, la UCR, el MID y algunos diputados de bloques provinciales. Pero el dato clave estuvo en los legisladores que responden a gobernadores del norte y del interior, que aportaron quórum y votos decisivos, aun cuando algunos después se despegaron en la votación general.

Ese respaldo reavivó la interna del peronismo. Hubo reproches públicos, acusaciones de traición y escenas de alto voltaje dentro del recinto. Desde insultos cruzados hasta denuncias de presiones y pases de factura, el clima fue espeso durante buena parte de la jornada.

 

El bloque de Unión por la Patria intentó trabar la sesión con maniobras reglamentarias y estirar el debate para complicar los tiempos del Gobierno, que quiere tener la ley lista cuanto antes. La presidencia de la Cámara, con apoyo de los bloques dialoguistas, logró bloquear esos intentos y encaminar la votación.

 

Hubo momentos de desorden, gritos y acusaciones, incluso con escenas que rozaron el escándalo y obligaron a frenar la sesión por varios minutos. Aun así, el oficialismo mantuvo el control y avanzó hacia el cierre, convencido de que tenía los números asegurados.

 

Desde la oposición advirtieron que, si la reforma se convierte en ley, lloverán las presentaciones judiciales y los planteos de inconstitucionalidad. También insistieron en que el proyecto no garantiza la creación de empleo y que traslada costos a los trabajadores y al sistema jubilatorio.

 

Ahora la pelota vuelve al Senado, donde el Gobierno buscará ratificar el texto modificado antes del inicio del período ordinario. La carrera contra el calendario sigue abierta y, mientras tanto, la discusión política promete seguir sumando capítulos, con gobernadores, bloques y aliados jugando su propio partido.

 

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