El Gobierno volvió a cerrar abril con superávit pese a la caída de la recaudación
Economía informó un saldo financiero positivo de más de $268.000 millones en medio de la desaceleración económica, menor presión tributaria y cumplimiento de los pagos de deuda.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El Sector Público Nacional volvió a mostrar números positivos en abril y logró un superávit financiero de $268.103 millones, según informó el Ministerio de Economía. El dato adquiere relevancia porque se produjo en un contexto de caída real de la recaudación tributaria, menor actividad económica y reducción de algunos impuestos impulsada por el Gobierno.
De acuerdo con los datos difundidos por el ministro Luis Caputo, durante abril el Estado nacional obtuvo un superávit primario de $632.844 millones. Al mismo tiempo, destinó $364.741 millones al pago de intereses de la deuda pública, descontando operaciones internas dentro del propio sector público.
Con estos números, el Gobierno acumuló en los primeros cuatro meses del año un superávit primario equivalente al 0,5% del Producto Interno Bruto y un superávit financiero cercano al 0,2% del PBI.
Desde el Palacio de Hacienda destacaron que el resultado refleja una política de fuerte control sobre el gasto público. Caputo aseguró que el orden fiscal permitió mantener equilibradas las cuentas del Estado mientras se avanzó en una baja de impuestos para devolver recursos al sector privado.
La apuesta oficial es sostener esta dinámica durante todo 2026 y alcanzar así tres años consecutivos de superávit financiero, algo que el equipo económico considera inédito en la historia reciente argentina.
En términos reales, eso implica una baja de la recaudación respecto al año pasado. La merma estuvo vinculada principalmente a la contracción de la actividad económica, aunque también influyeron la menor recaudación por derechos de exportación y la reducción de impuestos internos.
Desde el Gobierno insistieron en que la estrategia apunta a aliviar la carga tributaria para incentivar la inversión y reactivar la economía. Al mismo tiempo, remarcaron que se mantuvieron al día los pagos de deuda sin deteriorar el resultado fiscal.
En cuanto al gasto público, las prestaciones sociales representaron la principal erogación del Estado y alcanzaron los $8,09 billones, con una suba interanual del 32,2%. Las remuneraciones del sector público llegaron a $1,62 billones, mientras que las transferencias corrientes totalizaron $4,38 billones.
Dentro de ese rubro, las transferencias al sector privado crecieron 46,8% interanual, mientras que las destinadas al sector público mostraron una caída del 18,6%.
Los subsidios económicos también registraron un incremento y sumaron $701.872 millones, principalmente por pagos vinculados al sistema energético correspondientes a operaciones realizadas en marzo.
Por otra parte, el gasto de capital alcanzó los $420.661 millones y mostró una fuerte suba interanual del 123,2%.
La meta acordada con el FMI
Uno de los puntos centrales para el equipo económico sigue siendo el cumplimiento de las metas pactadas con el Fondo Monetario Internacional. En la segunda revisión del acuerdo, el organismo otorgó un nuevo waiver —una dispensa técnica— por el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas.
Al mismo tiempo, se confirmó una flexibilización en el objetivo fiscal para 2026. Finalmente, el Gobierno deberá alcanzar este año un superávit primario equivalente al 1,4% del PBI.
El FMI señaló que el programa económico argentino continúa apoyándose en una política de control estricto del gasto, aunque dejando margen para sostener la asistencia social focalizada. Además, el organismo destacó que las futuras reformas tributarias, previsionales y fiscales serán claves para consolidar el ancla fiscal.
La entidad conducida por Kristalina Georgieva también reveló que la meta fiscal acordada fue reducida en 0,8 puntos porcentuales respecto de la revisión anterior, tras las negociaciones mantenidas con el Ministerio de Economía
