El Gobierno emitirá letras del Tesoro por 1228 millones de dólares

El Gobierno emitió un instrumento por hasta US$ 1.228 millones, a poco más de un año de plazo, que quedará íntegramente dentro del sector público y no pasará por el mercado.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

El Ministerio de Economía volvió a mover piezas en el tablero de la deuda y oficializó la emisión de una nueva letra del Tesoro en dólares por un monto máximo de 1.228 millones. La decisión quedó plasmada este lunes en el Boletín Oficial y forma parte de la estrategia habitual para administrar vencimientos sin sumar presión al mercado financiero ni a las reservas.

 

La letra será emitida el 13 de febrero de 2026 y tendrá vencimiento el 19 de febrero de 2027, es decir, un plazo de poco más de un año. El dato no es menor: la operación coincide casi exactamente con el vencimiento de otra letra en dólares que expira el 13 de febrero de 2026, lo que deja en claro que el objetivo central es renovar compromisos ya existentes y estirar plazos.

 

Según lo informado oficialmente, el instrumento será colocado de manera directa dentro del sector público nacional. No habrá licitación abierta ni participación de inversores privados. Tampoco se trata de un título pensado para circular: la letra no será transferible, no cotizará en mercados locales ni internacionales y quedará “guardada en un cajón” hasta su vencimiento.

Otro punto clave es que se trata de una letra sin cupón. Esto significa que no pagará intereses periódicos: el Tesoro devolverá el capital completo recién al final del plazo. En la práctica, es una forma de financiamiento interno que no genera pagos intermedios y simplifica el flujo de caja durante el año.

 

Este tipo de operaciones se volvió cada vez más frecuente en el manejo financiero del Estado. En lugar de salir a buscar dólares al mercado, con el riesgo de tasas altas o baja demanda, el Gobierno opta por reordenar deudas dentro del propio sector público. Es un mecanismo que no suma deuda neta nueva, pero sí permite ganar aire en el corto plazo.

 

Desde Economía explican que estas letras funcionan como una herramienta de administración financiera, más que como una señal hacia los mercados. Al no ser negociables ni cotizar, no influyen en precios de bonos ni en expectativas de inversores, algo especialmente sensible en un contexto donde cada movimiento se mira con lupa.

 

 

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