La ropa baja 30% en precio pero textiles pierden más empleo formal en la industria
La apertura comercial redujo los precios de la indumentaria y calzado, mejorando el poder adquisitivo, aunque el sector textil registró una caída del 15% en empleo formal y cerró 558 fábricas entre 2023 y 2025.
Desde la llegada del gobierno de Javier Milei en diciembre de 2023, la dinámica de precios en Argentina experimentó un cambio notable, especialmente en el sector de la indumentaria y el calzado. Mientras la inflación general en 2023 alcanzó un 211,4%, para 2025 se redujo al 31,5%, el nivel más bajo en ocho años, impulsado en parte por la fuerte baja en los precios de ropa y calzado.
Un informe de Analytica revela que desde noviembre de 2023 hasta octubre de 2025, los precios en estos rubros aumentaron un 149,4%, muy por debajo del índice general del 259,4%. Esto significó un abaratamiento relativo del 30,6% en comparación con el resto de la economía, alcanzando el nivel más bajo desde 2016. En términos concretos, el precio en dólares oficiales de un jean de primera marca se redujo un 39% en ese período, mejorando el poder de compra, ya que con el salario promedio formal se pueden adquirir 13 jeans frente a 9 a fines de 2023.
El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió esta política de apertura comercial y desregulación de importaciones argumentando que “durante décadas los argentinos pagaron textiles y calzado hasta diez veces más de lo que valen en el mundo”, y que esta reducción de precios libera recursos para otros consumos y sectores económicos. Sin embargo, esta reducción de precios tuvo consecuencias negativas en el mercado laboral y productivo. Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, el sector textil, confecciones, cuero y calzado perdió 18.333 puestos de trabajo formales, equivalente a una caída del 15,1%, la más profunda dentro de la industria y una de las mayores en toda la economía.
La Fundación Pro Tejer reportó además el cierre de 558 establecimientos en la cadena productiva durante ese mismo período, un descenso del 9%. Este impacto fue especialmente severo en confecciones e indumentaria, sectores donde la informalidad alcanza alrededor del 72%, por lo que la pérdida total de empleo sería aún mayor.
El presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, señaló que “el problema no es solo la competencia entre industria e importaciones, sino las distorsiones en la cadena productiva”. Destacó que en mercados informales los precios de productos argentinos son casi iguales a los de China, reflejando problemas acumulados en una cadena sofisticada. Además, agregó que el desafío es “crear condiciones para sostener la competencia, ofreciendo precios internacionales y calidad, y que las empresas argentinas formen parte de esta nueva etapa”.
Los indicadores productivos respaldan esta situación. Según el Índice de Producción Industrial (IPI) del Indec, en 2025 el sector textil fue el más afectado, con una caída acumulada del 5,7%. Aunque prendas y calzado mostraron una recuperación mensual del 4,7% en noviembre, los niveles de producción permanecen deprimidos. En confecciones y calzado la producción cayó un 18,5% respecto a diciembre de 2024, y en textiles un 31,2%. Comparado con noviembre de 2023, el retroceso es aún más marcado: -47,6% en textiles y -19,3% en confecciones y calzado.
La utilización de capacidad instalada en productos textiles alcanzó un mínimo histórico del 29% en noviembre, con excepción de los meses más críticos de la pandemia, reflejando el deterioro estructural del sector. El crecimiento de las importaciones fue un factor clave en este escenario. En 2025, las importaciones de indumentaria aumentaron un 97,3% interanual, otros textiles un 121,2% y calzado un 25,2%. Las compras externas de ropa alcanzaron los USD 681 millones, el nivel más alto en la serie histórica en términos constantes, mientras que las de calzado sumaron USD 825 millones. Además, el canal courier creció un 274,2% interanual, impulsado por plataformas como Shein y Temu.
Un estudio de la consultora Equilibra concluyó que la mayoría de los sectores que más cayeron en producción durante la gestión Milei son aquellos que compiten con importaciones. De 26 sectores transables, solo seis crecieron, y en 16 de los 20 que se contrajeron, la producción local perdió participación frente a bienes importados, destacándose ropa y textiles.
La reducción de empleo formal no se tradujo en desaparición total de puestos, sino que muchos trabajadores migraron hacia la informalidad y el cuentapropismo, especialmente en confecciones. Esto dejó un mercado con precios más bajos para los consumidores, pero con menor empleo registrado, menor escala productiva y un entramado industrial cada vez más fragmentado.
Expertos advierten que sin políticas de apoyo, la industria local seguirá debilitándose, afectando la calidad y diversidad de la producción nacional. Analistas sugieren que la clave estará en políticas que incentiven la innovación y la reconversión productiva, para que la industria textil pueda competir sin sacrificar empleos ni calidad, mientras los consumidores disfrutan de precios más bajos y mayor oferta.
