Gobierno|14 de octubre de 2021

Efemérides de la economía argentina: corrida cambiaria

Continuamos con este ciclo de artículos que busca rememorar los hitos más significativos de la economía argentina.

Por Simón Salas Seeber

 

En una nueva edición de esta serie de artículos de efemérides de la economía argentina, repasaremos lo sucedido en la famosa corrida cambiaria del 2018.

 

Previo a la corrida, tuvimos el cambio de metas inflacionarias por parte del Gobierno Nacional, el cual afirmó que se veían obligados a recalibrar las metas inflacionarias proyectadas, con un alza de precios del 15%, para llegar al objetivo final del 5% recién en 2020 y no en 2019 como estaba previsto en las metas originales.

 

En enero de 2018, el dólar registró un alza del 5,27% (1 peso), para cerrar el mes a $19,95. El mes siguiente se profundizó la tendencia alcista, registrando un nuevo ascenso mensual de 2,35% o 47 centavos, para culminar en $ 20,42. En marzo, el dólar anotaba la tercera suba consecutiva, apreciándose un 0,2% (4 centavos), asentándose en $ 20,46.

 

El cuarto mes del año comenzaba a verse afectado por la caída en los ingresos de divisas por parte del sector agroexportador, teniendo en cuenta una fuerte sequía que afectó a productores, quienes perdieron unos u$s 7.500 millones, según detalló un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario.

 

En ese abril entró en vigencia el impuesto a la renta financiera de extranjeros y se disparó la corrida cambiaria, ya que esto incentivó al desarme de posiciones locales; el Banco Central intervino en el mercado de cambios después de siete meses, vendiendo divisas en 14 de las 20 jornadas, algo que le costó más de 2.000 millones de dólares.

 

Además de la aplicación del impuesto a la renta financiera, hubieron otros factores que desencadenaron la corrida cambiaria: la suba de la tasa de interés del bono del Tesoro norteamericano a 10 años, un contexto de mayor volatilidad internacional y la incertidumbre en el mercado local.

 

En ese entonces, la tasa de interés a 10 años del bono norteamericano cruzó la barrera del 3% y tuvo el efecto natural que genera en la economía: cierre de posiciones en los mercados emergentes para migrar a los tan confiables bonos estadounidenses.

 

El paso de activos de renta variable (como las acciones) a instrumentos de renta fija (bono del tesoro estadounidense) dispararon la volatilidad en los mercados accionarios. El capital especulativo migró desde activos financieros riesgosos, como lo son los ofrecidos por economías emergentes como la Argentina, a los más seguros, como el bono del Tesoro norteamericano.

 

En mayo, el dólar incrementó su cotización en un 22,2% (4,65 pesos), acelerando la corrida cambiaria. .

 

Ramiro Marra, en su libro "Hacen falta huevos", destacó que "la grave crisis de 'fuga de capitales' que atravesó el país en 2018 terminó generando las condiciones necesarias para que el país volviera a depender del FMI para solventar sus cuentas públicas. En 2018, Argentina recibió un préstamo por 56,300 millones de dólares por parte del organismo (el préstamo más grande de su historia), de los cuales desembolsó unos 44.000 millones, al Gobierno de Mauricio Macri ante la profundización de la crisis económica por la devaluación del peso y una masiva fuga de capitales".

 

En junio, con el financiamiento externo cerrado y con necesidades de dólares para cubrir el déficit y los pagos de deuda, la divisa despegó un 16,1% (4,11 pesos) y cerró el mes en $29,66.

 

El 14 de junio, con una alta presión por la corrida cambiaria, Federico Sturzenegger presentó su renuncia al Banco Central. El Presidente Mauricio Macri aceptó la dimisión y dispuso que Luis Caputo lo reemplace en la entidad monetaria al tiempo que el Ministerio de Finanzas fue reabsorbido por Hacienda al mando de Nicolás Dujovne.

 

En julio, Caputo implementó suba de encajes bancarios, una subasta diaria de 100 millones de dólares durante todo el mes y licitaciones de instrumentos en pesos ofreciendo altas tasas de interés, lo que logró contener al dólar en el cortísimo plazo; la divisa bajó un 5,4% (1,61 pesos), representando la primer caída en el año.

 

Al mes siguiente, la tendencia interanual prosiguió y el dólar se volvió a disparar, esta vez un 35,5% (9,95 pesos) para finalizar la última rueda del mes em los $38, causando, sumado a otros factores, la renuncia de Luis Caputo el 14 de septiembre.

 

Para fin de año, la divisa estadounidense llegaría a los $38,5, registrando un aumento interanual del 103,92%.