Mercado|28 de abril de 2021

Riesgo sistemático y cómo manejarlo

Por Mauro Morelli

Responsable de Fondos Comunes de Inversión de Bull Market Brokers

 

El riesgo sistemático es aquel riesgo que afecta de forma dinámica y general a todo el mercado, razón por la cual también se lo conoce como riesgo total de mercado. Ese riesgo se puede entender como la volatilidad de los activos que componen al mismo.

 

A diferencia de los riesgos sistémicos, en los cuales un incidente exógeno en alguna industria o sector puede llevar al trastorno negativo de los mercados por sus efectos dañinos sobre la economía (por ejemplo, el colapso de Lehman Brothers en 2008), los riesgos sistemáticos usualmente comprenden al conjunto de la macroeconomía, la geopolítica y determinados eventos como pandemias o catástrofes humanitarias de diverso tipo. En tanto los sistemáticos son riesgos inherentes, residuales a la diversificación, “sobrevuelan” de forma permanente al mercado, y precisamente por ello no son solucionados con estrategias de diversificación de carteras, pero sí pueden ser abordados con estrategias de administración.

 

¿Cómo medir y como reducir la exposición a los riesgos sistemáticos?

Con el coeficiente Beta, que es precisamente una medida de volatilidad, o sea, de riesgo sistemático, usado en el modelo CAPM. El Beta nos calcula cuál es la exposición al riesgo relativo de poseer, por ejemplo, una acción o una industria específica en función a un índice determinado. Entonces ¿Qué nos dice el coeficiente Beta?

 

Si el coeficiente nos arroja un valor de 0, entonces la cartera de inversión no tiene correlación con el mercado, es decir, teóricamente es un activo de riesgo nulo. Un ejemplo sería el dinero en efectivo.

 

Si el Beta es negativo entonces la acción tiene una correlación inversa al mercado. Un ejemplo de acción con Beta negativo es ZM (Zoom), su performance se vio profundamente beneficiada con el aumento de restricciones, estados de excepción, cierres y bloqueos. Mientras la economía sufría duras consecuencias por estas situaciones derivadas de la pandemia, las plataformas de comunicaciones se fortalecían.

 

Si el Beta de la acción es positivo, pero inferior a 1, entonces si bien aún conserva riesgo sistemático y se mueve en la misma dirección que el mercado, es menos volátil que el índice. Un ejemplo de ello, sería United Health (UNH)

 

Si, por el contrario, Beta es igual a 1, entonces estamos frente a una acción plenamente correlacionada al índice de referencia, en otras palabras, la acción no tendría un riesgo asociado ni mayor ni menor al mercado. Pero si el coeficiente Beta es mayor a 1, la acción es más volátil que el propio índice. Un ejemplo de esto es Tesla (TSLA) cuyo Beta es superior a 2, lo que indica que la acción es al menos dos veces más volátil que el índice.

 

De esta manera, administrando el beta del portafolio, los inversores pueden controlar cuán volátil es su cartera, y cuán expuestos estarán ante la volatilidad del mercado, y por ende, ante los riesgos sistemáticos.