Goldman Sachs advierte que el petróleo podría seguir arriba de los US$100 hasta 2027

El banco de inversión alertó por el impacto global de posibles cortes en el suministro y puso el foco en el rol clave del estrecho de Ormuz.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

El banco de inversión Goldman Sachs encendió una señal de alerta sobre el mercado energético: el precio del petróleo podría sostenerse por encima de los US$100 hasta fines de 2027, con consecuencias directas en la inflación y los costos a nivel global.

 

Según un informe, los analistas remarcaron que los antecedentes de crisis en la oferta muestran que este tipo de escenarios pueden extenderse más de lo esperado. “La persistencia de crisis de suministro anteriores muestra el riesgo de que los precios del petróleo se mantengan por encima de los US$ 100 durante más tiempo en escenarios de interrupciones más prolongadas”, señalaron.

 

El documento pone la lupa en la situación del Estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio energético mundial por donde circula cerca del 20% del petróleo y fertilizantes que se consumen en el planeta. Cualquier traba en esa vía puede generar un efecto dominó en los precios.

 

En ese marco, el informe advierte que, si las interrupciones se extienden, el barril de Brent podría incluso superar el récord histórico de US$148 alcanzado en 2008, en un contexto de fuerte tensión en la oferta.

 

De todos modos, también se contempla un escenario más benigno: si el tránsito por Ormuz se normaliza rápido y se recompone el flujo de exportaciones, el precio podría aflojar y ubicarse cerca de los US$70 hacia fin de este año.

 

“Ningún país o región es inmune a este problema”, remarcaron desde Goldman Sachs, dejando en claro que el impacto sería global y transversal, más allá del nivel de desarrollo de cada economía.

 

En la práctica, una suba sostenida del petróleo suele trasladarse a los precios de combustibles, transporte y producción, lo que termina presionando sobre la inflación en todo el mundo. Para economías como la argentina, con alta sensibilidad a los costos energéticos, el efecto puede sentirse con más intensidad.

 

Por eso, el seguimiento de los conflictos geopolíticos y de los cuellos de botella en la oferta energética se vuelve clave para anticipar movimientos en los mercados. En ese tablero, lo que pase en Ormuz puede terminar definiendo mucho más que el precio del crudo.

 

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