¿Burbuja a la vista? La colosal estrategia de Nvidia despierta recelo en Wall Street

Mientras las tensiones geopolíticas empujan el crudo y restan apetito por el riesgo, los gigantes de la inteligencia artificial mueven fichas clave: OpenAI se cierra, Intel capitaliza su racha y Nvidia abre el debate por su apalancamiento.

 

La volatilidad y la cautela dominan Wall Street en una jornada marcada por ruidos geopolíticos y audaces jugadas en el sector tecnológico. Las idas y vueltas diplomáticas entre Donald Trump e Irán enfriaron el humor del mercado internacional. El mandatario estadounidense advirtió que el acuerdo que se viene negociando está sumamente débil y verde.

 

Trump aseguró que no levantará el bloqueo comercial vigente hasta que Teherán pague un resarcimiento por las décadas de daños históricos causados a su país. Esto se da luego de que Irán exigiera que Estados Unidos no solo retire las sanciones, sino que también indemnice por los daños de la guerra. Con ambas posturas inflexibles, los inversores asumen que la paz está lejos y las principales pizarras operan a la baja.

 

El impacto directo se sintió en el mercado energético, donde el petróleo Brent y el WTI se dispararon en torno a los 85 dólares por barril. Analistas proyectan que, mientras este conflicto continúe trabado, el crudo se moverá en un rango de entre 80 y 90 dólares. Este encarecimiento del combustible debilita el apetito por activos de riesgo. Una mayor presión en el valor del petróleo impide que las tasas de interés bajen de inmediato, lo que termina empujando a los inversores a refugiarse de manera masiva en los rendimientos estables de los bonos.

 

Por su parte, el sector de la inteligencia artificial muestra una dinámica totalmente propia. OpenAI concretó un acuerdo de recompra de acciones por USD 1.000 millones. A diferencia de operaciones anteriores abiertas a capitales externos, esta oferta se limitará de forma exclusiva a empleados y ex empleados, blindando el capital dentro de su propia casa.

 

En tanto, Intel planea ofrecer hasta USD 15.000 millones en acciones. La firma busca consolidar un gran año en el cual triplicó el precio de su acción, superando ampliamente el rendimiento del S&P 500 y de todo el sector de semiconductores.

 

Finalmente, las miradas se posan sobre Nvidia tras filtrarse en la prensa internacional que busca captar hasta USD 500.000 millones para expandir sus centros de datos, CPUs y chips. La firma incluso conversa posibles alianzas estratégicas con la surcoreana SK Group. Sin embargo, la colosal cifra despierta desconfianza por un bucle singular: Nvidia busca capitales, invierte en startups y estas firmas terminan comprando sus propios productos. Este circuito cerrado infla sus ingresos y enciende alarmas sobre su apalancamiento.

 

 

 

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