La contundente recuperación de las reservas del Banco Central

Desde el inicio del esquema de compras en 2026, el Banco Central acumula compras por USD 13.450 millones, lo que representa cerca del 18% del volumen total operado en el mercado libre de cambios.

Durante el mes de julio, el Banco Central consolidó un destacado desempeño en el Mercado Libre de Cambios (MLC), alcanzando un saldo comprador neto de USD 2.163 millones. Este monto representó el tercer valor mensual más elevado en lo que va del año y marcó una aceleración respecto a las intervenciones de junio (USD 1.418 millones).

 

Sin embargo, al observar el inicio de agosto, el ritmo de acumulación ha comenzado a exhibir una marcada moderación. Durante la primera semana del mes, se acumulan compras por USD 111 millones, equivalente a compras por USD 22 millones/día. Este dato contrasta con el promedio diario de USD 96 millones que se dio entre enero/julio.

 

Desde el inicio del esquema de compras en 2026, el Banco Central acumula compras por USD 13.450 millones, lo que representa cerca del 18% del volumen total operado en el mercado libre de cambios. Si bien la dinámica de inicios de agosto requerirá un monitoreo constante en los próximos meses, la escala del proceso comprador hasta la fecha resulta insoslayable.

 

Recuperación de volumen: Las reservas brutas consolidan niveles no vistos en siete años

Al cierre de la primera semana de agosto, el stock de reservas internacionales brutas se posicionó cerca de los USD 49.500 millones, luego de haber quebrado de manera puntual el umbral de los USD 50.000 millones a comienzos de mes. Cabe destacar que el sendero de acumulación registrado en lo que va de 2026 responde, fundamentalmente, a la consistente posición compradora que el Banco Central ha logrado consolidar en el MULC.

 

Para poner este nivel en perspectiva histórica, la hoja de balance del Banco Central no registraba guarismos similares desde septiembre de 2019. Analizar estas cifras en términos relativos evidencia la magnitud del proceso de recomposición: el stock actual multiplica por 2,4 los mínimos observados a fines de 2023. Si bien una fracción relevante de este activo bruto está integrada por encajes, swaps y otros pasivos en moneda extranjera, el incremento en las reservas brutas apuntala la solvencia percibida de la autoridad monetaria.

 

Las reservas netas consolidan su trayectoria ascendente

Al depurar de las reservas brutas de los pasivos exigibles en moneda extranjera con vencimiento residual inferior a un año (swap chino, encajes en USD y obligaciones del BCRA con organismos), el stock de reservas internacionales netas (RIN) se posiciona en terreno positivo. En palabras del propio Banco Central: “este neteo cobra relevancia si la disponibilidad de una parte relevante de las reservas brutas se le atribuye carácter parcial, contingente o de muy corto plazo debido a la naturaleza de los pasivos que las respaldan”.

 

El panorama contrasta marcadamente con el heredado a fines de 2023, cuando las reservas internacionales netas (RIN) se ubicaban en terreno marcadamente negativo (superando los USD 11.000 millones). Actualmente, el saldo neto se posiciona en torno a los USD 11.900 millones, un guarismo no observado desde principios de 2020. Dicho monto se reajustaría hacia los USD 10.500 millones al deducir los vencimientos a doce meses del Bopreal. La magnitud del giro en la posición de divisas resulta innegable

 

Cabe destacar que a comienzos de julio las RIN experimentaron un salto discreto. Dicho comportamiento respondió al rollover de las operaciones de REPO por USD 6.000 millones, cuyo vencimiento fue extendido hasta septiembre de 2028. La extensión de los plazos más allá del horizonte anual permite que estas obligaciones dejan de computarse como un pasivo de corto plazo, despejando la deducción sobre el cálculo de reservas netas.

 

En síntesis, la acumulación de reservas netas exhibe una mejora cercana a los USD 10.300 millones en lo que va de 2026. Esta cifra implica una tasa de conversión de alta eficiencia: el Banco Central logró retener en su balance aproximadamente ocho de cada diez dólares adquiridos en el mercado de cambios (computando operaciones en bloque).

 

La mecánica de compras bajo el Enfoque Monetario de la Balanza de Pagos

Para comprender la sostenibilidad y el origen de las compras de dólares por parte de la autoridad monetaria, resulta indispensable apelar al Enfoque Monetario de la Balanza de Pagos (EMBP). Este enfoque teórico establece que la compra neta de divisas es un fenómeno estrictamente monetario que deriva de una identidad contable igual a la diferencia entre la variación de la demanda de Base Monetaria y la expansión monetaria neta de origen interno generada por el BCRA, también denominada Crédito Interno (CI).

 

A pesar que muchas veces se asume lo contrario, la entidad monetaria no controla la cantidad total de pesos que tiene la economía ni tampoco su propia Base Monetaria. Solamente controla el CI, es decir, la creación o destrucción de pesos (base monetaria) por todos los conceptos salvo por la variación en sus reservas internacionales. En la actualidad los cambios en el CI incluyen los efectos monetarios derivados de las operaciones de mercado abierto, las variaciones en el stock diario que toma el BCRA en REPO (pasivo remunerado) y operaciones con el Tesoro.

 

Por otro lado, la cantidad total de dinero está determinada por los deseos de la gente de tener pesos (Demanda de dinero) para realizar transacciones en la economía.

 

Como se puede deducir, para que el Central pueda comprar dólares se requiere que emita menos pesos que lo que la gente quiere tener y eso es justamente lo que se ha observado, con mayor o menor intensidad, a lo largo de la gestión de Milei.

 

Al analizar los resultados acumulados entre enero y agosto de cada año, se observa que en 2026 la demanda nominal de dinero creció, pero en menor proporción comparado con los años anteriores. Por el contrario, el CI acumuló un fuerte resultado negativo (hubo una absorción de pesos por parte de la autoridad monetaria). Esta dinámica estuvo asociada fundamentalmente al comportamiento de dos factores: por un lado, el efecto monetariamente contractivo que generaron las operaciones con el Tesoro (especialmente a través de las licitaciones quincenales en pesos) y por el otro, la absorción de pesos derivada de las operaciones de mercado abierto que el Banco Central efectúa con títulos públicos y el resultado de sus intervenciones en el mercado de futuros de dólar. Esta dinámica generó una escasez de pesos que permitió la acumulación de reservas en el Banco Central.

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?