Las pymes industriales sufren caída del 11% en producción y empleo en el segundo trimestre
El sector enfrenta una contracción significativa con una reducción del 4,5% en el empleo y expectativas aún negativas, aunque con leves mejoras respecto al trimestre anterior.
Durante el segundo trimestre de 2026, las pequeñas y medianas empresas (pymes) industriales de Argentina evidenciaron un deterioro considerable en su actividad, con una disminución interanual del 11% en la producción y una baja del 4,5% en el empleo. Según el análisis, el 63,1% de las compañías mantuvo estable su plantilla laboral, mientras que un 23,8% redujo su personal y solo un 13,1% aumentó su dotación. La reducción sostenida sugiere que las empresas perciben esta caída como un fenómeno estructural y no pasajero. En cuanto a la producción, el 33,9% de las pymes reportó descensos, el 24,6% experimentó incrementos y el 41,5% no registró cambios significativos.
Los indicadores anticipatorios reflejan un contexto complejo. El Índice Anticipatorio del Ciclo de Actividad PyME (PMI) se ubicó en 44 puntos, por debajo del umbral de 50 que separa la expansión de la contracción, aunque mejoró en 10 puntos respecto al primer trimestre. A pesar de esta recuperación parcial, permanece por debajo del nivel del año anterior, con todos sus componentes en zona negativa. Particular atención merece la caída en la cartera de pedidos y el stock de materias primas e insumos, que evidencian una actividad débil y una actitud cautelosa por parte de los empresarios.
Por otro lado, el Índice de Confianza Empresarial (ICE) se situó en 43 puntos, también bajo el nivel de 50, lo que indica un clima de pesimismo entre las pymes industriales. Si bien mostró una mejora de 2,7 puntos respecto al trimestre anterior, en la comparación interanual sufrió una caída de 4,5 puntos.
Estos resultados revelan una recuperación parcial en las expectativas desde comienzos de año, insuficiente para revertir la fase contractiva que atraviesa el sector. La combinación de caída en producción y empleo, junto a la debilidad de los pedidos y la baja confianza, mantiene al entramado industrial en situación de presión constante.
Este contexto se enmarca en un escenario general de contracción en la demanda. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que las ventas minoristas de las pymes descendieron un 3,8% interanual en julio y un 2,1% respecto a junio, acumulando una baja del 2,7% en los primeros siete meses del año.
En cuanto a la actividad sectorial, seis de siete rubros relevados mostraron caídas interanuales. Los descensos más pronunciados se dieron en Textil e indumentaria con -5,6%, Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles con -5,5%, y Alimentos y bebidas con -5,4%. El único sector que logró crecimiento fue Ferretería, materiales eléctricos y construcción, con un aumento del 1%.
En paralelo, se indicó que los Fondos de Asistencia Laboral (FAL) deberán invertirse en instrumentos en pesos, aplicando criterios de diversificación y manteniendo un piso de liquidez para asegurar el pago de prestaciones a los trabajadores. Por último, se destacó que el desarrollo económico argentino no depende exclusivamente de alcanzar una determinada proporción de industria manufacturera en el PIB, en referencia a aprendizajes internacionales.
La coyuntura actual invita a repensar estrategias para fortalecer el sector industrial y su rol en el crecimiento nacional. Expertos coinciden en que la mejora en indicadores anticipatorios es insuficiente para revertir la tendencia negativa, y alertan sobre la necesidad de políticas públicas que impulsen la inversión y la demanda interna para evitar un mayor deterioro del sector.
