Unilever cierra su histórica planta en Mendoza y despide a 60 trabajadores
La multinacional anunció el cierre de su fábrica de vegetales deshidratados en Guaymallén, que operaba desde hace 62 años, y reemplazará la producción con productos importados.
La crisis en la industria nacional continúa afectando a distintas regiones del interior del país. Tras los recientes 300 despidos en Mirgor, Tierra del Fuego, la multinacional Unilever decidió cerrar una emblemática planta en Mendoza y desvincular a 60 empleados.
La instalación afectada es la planta de vegetales deshidratados ubicada en Corralitos, Guaymallén, que desde hace 62 años funcionaba como un referente en la producción alimenticia local. Unilever operaba esta fábrica desde 2005, y sus tres líneas de producción abastecían a la marca Knorr.
El lunes, la empresa comunicó a los trabajadores que no debían presentarse a sus puestos laborales, una medida que tomó por sorpresa al Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA). "A las 5 de la mañana empezaron a llamar a la gente para que no se presentara a trabajar", relató Oscar Aciar, titular del gremio.
Según el sindicato, Unilever se comprometió a abonar las indemnizaciones completas a los 60 empleados, junto con montos adicionales, lo que indica que el cierre no responde a dificultades económicas sino a una modificación en su modelo de negocio. La empresa planea sustituir la producción local con productos importados, una estrategia que se vincula con la apertura total de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei, la cual ha generado un fuerte impacto en la producción nacional.
En un comunicado, Unilever afirmó que "la decisión no afecta la continuidad de las operaciones de Unilever en Argentina ni de la marca Knorr, que seguirá desarrollando y comercializando sus productos en el país". La planta de Guaymallén fue un símbolo de la industria alimentaria mendocina y un referente nacional en la elaboración de vegetales deshidratados, marcando el fin de una era para la producción local en ese rubro.
Este escenario plantea un desafío estructural para el sector manufacturero, evidenciando cómo la combinación de una fuerte corrección de precios relativos y el encarecimiento en dólares de los costos internos ha erosionado la competitividad de diversas cadenas de valor. Para las corporaciones con capacidad de maniobra global, la flexibilización aduanera representa una vía operativa rápida para reestructurar sus matrices de abastecimiento y optimizar márgenes, aún si esto implica desarmar posiciones y sacrificar capacidad instalada a nivel doméstico.
