La guerra en Medio Oriente vuelve a causar volatilidad en la economía global

Una de las consecuencias más visibles fue el fuerte aumento de los precios del petróleo, un recurso estratégico vinculado directamente con la estabilidad económica mundial.

Por Gonzalo Andrés Castillo

Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales

Hace 2 horas

La guerra en Medio Oriente que actualmente enfrenta a Estados Unidos, Israel e Irán generó una ola de incertidumbre en los mercados financieros y en las proyecciones económicas globales.

 

Los efectos más inmediatos de la escalada bélica se manifestaron primero en los mercados. Los inversores buscaron refugio en activos considerados seguros, como el oro, mientras que las acciones sufrieron caídas significativas. Esto reflejó un nerviosismo generalizado ante la magnitud y duración potencial del conflicto.

 

Una de las consecuencias más visibles fue el fuerte aumento de los precios del petróleo, un recurso estratégico vinculado directamente con la estabilidad económica mundial. Tras los ataques, el crudo Brent subió cerca de 10%, situando el barril alrededor de los USD 80, con proyecciones de que podría alcanzar los USD 100 si la violencia persistía o afectaba el tránsito por el estrecho de Ormuz.

 

Este estrecho es clave, puesto que por él pasa cerca del 20% del petróleo comercializado globalmente, y cualquier interrupción en su operatividad provoca aumentos de precios en las materias primas energéticas y puede alimentar presiones inflacionarias en muchas economías.

 

Además, en los últimos días se observó una fuerte caída de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. por la aversión al riesgo entre los inversores, un comportamiento típico cuando los mercados temen una expansión del conflicto y un impacto negativo más profundo sobre el crecimiento global.

 

Las bolsas europeas también enfrentaron presión significativa, con índices como el STOXX 600 tocando mínimos, mientras que sectores como banca y turismo sufrieron las mayores pérdidas, aunque las acciones de energía y defensa tuvieron subidas notables por el repunte del oro negro y expectativas de mayor gasto militar.

 

Economistas consultados coincidieron en que ni Estados Unidos ni China salen beneficiados directamente del conflicto, pero las consecuencias económicas podrían afectar de manera desproporcionada a países con economías más vulnerables o con menores reservas de divisas.

 

Este episodio demuestra cómo un conflicto geopolítico en una región clave para el suministro energético puede tener un efecto dominó en los mercados globales, afectando precios, inversión y expectativas de crecimiento más allá del Medio Oriente.

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?