Herramientas de inversión|17 de junio de 2021

Estrategias ante un Mercado bajista

Un bear market se define normalmente como un período temporal durante el cual las acciones de las compañías más representativas del mercado sufren caídas iguales o mayores al 20% de sus valores máximos recientes. Anticipando esta situación, distintas estrategias pueden ser implementadas. 

Por Lautaro Ravale

Asesor Financiero en Bull Market Securities

 

Entre otras definiciones, probablemente las de bull market (mercado alcista) y bear market (mercado bajista) sean dos de las más conocidas y populares dentro del ámbito del mercado de capitales. En esta ocasión, nos enfocaremos en la última de ellas. Un bear market se define normalmente como un período temporal durante el cual las acciones de las compañías más representativas del mercado (aglomeradas en un índice, tal como puede ser el S&P 500) sufren caídas iguales o mayores al 20% de sus valores máximos recientes. Anticipando esta situación, distintas estrategias pueden ser implementadas. La más adecuada, como de costumbre, depende de la tolerancia al riesgo de cada inversor, su horizonte temporal y los objetivos generales.

 

Una de las maneras más conservadoras de protegerse ante dicha potencial caída en los precios, y probablemente una de las más extremas, sería vender la totalidad de las posiciones que el inversor considera más expuestas al riesgo. Luego, puede mantener el efectivo a la espera de nuevas oportunidades, o bien migrar a posiciones conservadoras, tales como bonos del tesoro estadounidense de corto plazo. Sin embargo, esta estrategia requiere a la vez de un gran timing dado que al vender todo, luego el inversor, de no recomprar a tiempo, podría no aprovechar el rebote y así no podría beneficiarse de una potencial alza en los precios.

 

Otra alternativa para aquellos interesados en mantener acciones en su portafolio de inversión, sería adoptar una estrategia defensiva. Este tipo de estrategia conlleva invertir en empresas estables de mayor capitalización bursátil con balances contables fuertes y una larga trayectoria operacional, dado que las mismas suelen verse menos afectadas durante un mercado bajista. Estas acciones, conocidas como “defensivas”, suelen pagan dividendos de manera constante y gozan de ingresos estables independientemente de la situación del mercado accionario en general. La demanda existente de sus productos suele ser constante, transformándolas en alternativas más estables en comparación con otros tipos de acciones.

 

Ahora bien, dentro de un terreno algo más agresivo, algunos inversores, durante períodos de mayor volatilidad y baja de precios, buscan obtener ganancias. Ante esto, pueden tomar distintas posturas, entre las cuales mencionaremos tres.

 

La primera de ellas sería vender acciones en corto (estrategia conocida como “short selling”), mediante la cual un inversor puede alquilar acciones a otro y venderlas en el mercado. De esta manera, si de acuerdo a lo esperado el precio de la acción cae, uno podría luego recomprarla a un precio menor o obtener una ganancia. Una variable importante a tener en cuenta en este tipo de operación es la tasa de interés que uno debe pagar a la contraparte por el alquiler de las acciones. Además, el riesgo de esta alternativa es muy alto ya que la pérdida puede ser ilimitada, dado que las acciones pueden subir de manera ilimitada teóricamente hablando, generando así pérdidas significativas a quien haya elegido este camino.

 

La segunda opción sería volcarse por la compra de un ETF inverso, cuyos administradores normalmente utilizan derivados (futuros por ejemplo) “en contra del mercado” para obtener ganancias. La idea principal detrás de dicha estrategia es que, si el índice de referencia cae un 10% por citar una cifra, el ETF inverso subirá en igual proporción. De todas maneras, esto normalmente no suele suceder de forma exactamente proporcional, debido a que las operaciones a través de las cuales se administran estos productos conllevan comisiones y gastos asociados a la negociación de los derivados. Adicionalmente, es clave resaltar que no es conveniente mantenerlos por períodos de tiempo prolongados, ya que de no darse la baja de precios esperada pronto, la pérdida de capital puede ser significativa.

 

La tercera y última estrategia es inclinarse por la compra de un put (opción de venta). El mismo otorga al comprador el derecho (pero no la obligación) de vender en el futuro un activo al vendedor de la opción a un precio determinado previamente. De esta manera, pagando una prima, el inversor puede fijar el precio al cual podría vender el activo subyacente en un período de tiempo determinado.

 

A modo de comentario final, no todas las estrategias mencionadas anteriormente pueden llevarse a cabo en el mercado argentino, dado que no existen ETFs inversos que coticen en él, como así tampoco es siempre viable vender una acción en corto. Respecto a la operatoria de opciones, su volumen es algo limitado en comparación con el de otras plazas del mundo. Por lo tanto, en caso de buscar hacer uso activo de este tipo de estrategias de inversión, sería conveniente contar con una cuenta de bróker en el extranjero con el fin de complementar la estrategia local.

 

*Disclaimer legal: Tenga en cuenta que existen riesgos asociados con la inversión en valores, incluida la posible pérdida de capital, de conformidad con la Norma FINRA 2210 (d)(1)(A). Este artículo no debe considerarse una solicitud o recomendación de compra. El material ha sido preparado únicamente con fines informativos.