BYD le arrebató el liderazgo global a Tesla en un mercado eléctrico cada vez más competitivo

El fabricante chino superó por primera vez a la compañía estadounidense en ventas anuales de autos eléctricos, en un contexto marcado por la caída de la demanda, el fin de incentivos fiscales y una competencia que no da tregua en Europa y Norteamérica.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 1 hora

Tesla dejó de ser el principal fabricante mundial de vehículos eléctricos y cedió ese lugar a la china BYD, luego de registrar su segundo año consecutivo con bajas en las ventas. El cambio de liderazgo se dio en un escenario complejo para la firma estadounidense, atravesado por una competencia cada vez más dura, el vencimiento de los créditos fiscales en Estados Unidos y un deterioro de la imagen de marca que terminó impactando en la demanda.

 

Durante el último año, BYD logró un crecimiento del 28% en sus ventas globales de autos eléctricos, lo que le permitió superar por primera vez a Tesla en el ranking anual. El avance estuvo impulsado, en gran parte, por su fuerte expansión en Europa, donde la automotriz china fue ampliando la distancia frente a su rival norteamericano.

 

Los números anuales reavivaron las dudas sobre la capacidad de Tesla para estabilizar su negocio principal de fabricación de vehículos, luego de dos años seguidos de retrocesos en las entregas. Esto ocurre mientras la compañía busca sostener su elevada valuación apostando a desarrollos de largo plazo como la robótica y los vehículos autónomos.

 

Las cifras del cuarto trimestre reflejaron con claridad el impacto del fin de los incentivos fiscales. Entre octubre y diciembre, Tesla entregó 418.227 vehículos, un 15,6% menos que en el mismo período del año anterior y por debajo de las expectativas del mercado. En el acumulado del año, la empresa alcanzó 1,64 millones de unidades, frente a las 1,79 millones registradas en 2024, lo que marcó su segunda caída anual consecutiva.

El retroceso se explica, en parte, por la finalización de los créditos fiscales federales de 7.500 dólares para la compra de autos eléctricos en Estados Unidos, que habían impulsado artificialmente la demanda hasta septiembre. Desde entonces, el mercado mostró una desaceleración más marcada, especialmente en Norteamérica.

 

A esto se suma una presión creciente en Europa y Estados Unidos, donde Tesla enfrenta una competencia cada vez más agresiva por parte de fabricantes chinos y de marcas tradicionales como Volkswagen y BMW. En paralelo, la figura pública de su CEO y sus posicionamientos políticos también generaron críticas que afectaron la percepción de la marca en algunos mercados.

 

BYD, en cambio, cerró un año récord fuera de China, con ventas internacionales que alcanzaron el millón de vehículos, un salto cercano al 150% respecto del año anterior. La compañía ya anticipó que apunta a vender hasta 1,6 millones de unidades fuera de su mercado local en 2026, consolidando su estrategia de expansión global.

 

En respuesta a este escenario, Tesla lanzó versiones más económicas del Model Y y el Model 3, con precios alrededor de 5.000 dólares más bajos, buscando sostener volúmenes de ventas y atraer a consumidores europeos más sensibles al precio. Sin embargo, la jugada no terminó de convencer a todos los inversores y compradores, que esperaban recortes más profundos o el lanzamiento de un modelo completamente nuevo de alcance masivo.

 

Pese al debilitamiento de las entregas, las acciones de Tesla subieron alrededor de un 11,4% a lo largo de 2025, impulsadas por las expectativas en torno a sus desarrollos tecnológicos futuros. El desafío hacia adelante será convertir esas promesas en resultados concretos, en un mercado eléctrico global que ya no admite errores y donde la competencia, liderada ahora por BYD, se volvió feroz.

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?