La Corte Suprema le puso un freno a los aranceles de Trump y rompe su estrategia económica
El máximo tribunal de Estados Unidos declaró ilegal el uso de poderes de emergencia para imponer tarifas globales y le dio un duro revés al corazón del plan comercial del expresidente.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
La Corte Suprema de los EE:UU (SCOTUS) le bajó el pulgar a buena parte de los aranceles impulsados por Donald Trump y desarmó uno de los pilares de su política económica. En un fallo de alto impacto, los jueces resolvieron que el expresidente no podía ampararse en una ley de emergencia para rediseñar el comercio mundial a fuerza de tarifas, y dejaron sin efecto la medida.
La decisión voló por el aire lo que la propia administración Trump presentaba como su iniciativa económica y diplomática más fuerte de su segundo mandato. El republicano venía advirtiendo que un revés judicial podía traer consecuencias graves para la economía estadounidense, pero esta vez la Corte no le dio la razón.
El eje del fallo fue el uso extendido que Trump hizo de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, una norma de los años 70 pensada para situaciones excepcionales. Para la mayoría del tribunal, esa herramienta no habilita al presidente a imponer aranceles de manera generalizada.
“Nosotros no somos expertos en economía ni en política exterior”, escribió el presidente de la Corte, John Roberts, al explicar la postura del tribunal. Y agregó que el rol de los jueces es limitado: interpretar la Constitución. Bajo ese criterio, concluyó que la ley invocada no autoriza al mandatario a fijar tarifas.
La resolución no aclara qué pasará con los miles de millones de dólares que las empresas ya pagaron en aranceles. Ese capítulo promete nuevos capítulos en tribunales inferiores, donde se anticipa una catarata de reclamos y pedidos de devolución.
A pesar de que Trump venía acumulando triunfos ante la Corte en el último año, esta vez los jueces miraron con lupa la seguidilla de “emergencias” que el expresidente había declarado para justificar su plan. Primero fue la crisis del fentanilo para aplicar tarifas a Canadá, China y México; después, el déficit comercial para avanzar con los llamados aranceles recíprocos contra decenas de países.
Los jueces de instancias inferiores habían dejado las tarifas vigentes mientras el caso se resolvía, pero la Corte cerró el debate. Eso sí: los aranceles sectoriales, como los que pesan sobre el acero y el aluminio, no estaban en discusión y siguen en pie porque se apoyan en otras leyes.
El fallo no fue unánime. Tres jueces conservadores votaron en disidencia. Brett Kavanaugh, acompañado por Clarence Thomas y Samuel Alito, sostuvo que más allá del debate político, la cuestión legal era simple: si la ley permite “regular importaciones”, los aranceles encajan dentro de esa definición.
Kavanaugh remarcó que, históricamente, las tarifas fueron una herramienta clásica para controlar el comercio exterior y que el sentido común avala esa lectura. Incluso deslizó que el problema no fue el objetivo de Trump, sino haber elegido la ley equivocada para implementarlo.
Más allá del revés, el expresidente todavía tiene cartas para jugar. El Congreso conserva la facultad constitucional de fijar aranceles y Trump podría intentar avanzar por esa vía o buscar respaldo en otra norma vigente.
En lo inmediato, el fallo abre un frente judicial enorme. Grandes empresas y grupos empresarios ya habían iniciado demandas para resguardar su derecho a recuperar lo pagado. Con esta decisión en la mano, se espera que esos reclamos se multipliquen y que el tema siga dando que hablar en la política y en los mercados.
