El dólar apunta a su mejor semana desde octubre a nivel global
La moneda norteamericana avanzó más de 1% en la semana, lo que marcó su mayor suba desde octubre y la llevó cerca de máximos de un mes frente a una canasta de divisas.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
El dólar estadounidense se encaminó a cerrar su mejor semana en más de cuatro meses, impulsado por una combinación de datos económicos firmes en Estados Unidos, una postura más restrictiva de la Reserva Federal y el aumento de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
La moneda norteamericana avanzó más de 1% en la semana, lo que marcó su mayor suba desde octubre y la llevó cerca de máximos de un mes frente a una canasta de divisas.
El principal motor del movimiento fue la publicación de cifras que mostraron un mercado laboral resiliente, con solicitudes iniciales de desempleo por debajo de lo esperado. Esto reforzó la percepción de que la economía estadounidense mantiene solidez pese a las tasas elevadas, lo que dio margen a la Fed para mantener una política monetaria restrictiva por más tiempo.
A la vez, las minutas del banco central revelaron divisiones entre los funcionarios sobre el momento de los recortes y la posibilidad de nuevas subas si la inflación se mantiene persistente. Ese tono más agresivo elevó el atractivo del dólar frente a otras monedas desarrolladas, especialmente el euro y la libra, que se encaminaron a pérdidas semanales cercanas a 0,8% y 1,5%, respectivamente.
El factor geopolítico también jugó un papel clave. Las advertencias de Washington a Irán sobre su programa nuclear incrementaron la aversión global al riesgo y reforzaron la demanda de activos refugio, entre ellos el dólar. Analistas señalaron que este tipo de tensiones suele favorecer a la divisa estadounidense en el corto plazo, ya que los inversores buscan liquidez y seguridad.
En paralelo, la debilidad de otras economías contribuyó al avance del billete verde. En Europa, la incertidumbre sobre el liderazgo del Banco Central Europeo y datos industriales débiles presionaron al euro, mientras que en el Reino Unido crecieron las apuestas a recortes de tasas del Banco de Inglaterra.
