Las acciones estadounidenses tuvieron su peor arranque relativo frente al mundo desde 1995
El S&P 500 quedó rezagado frente a índices internacionales como el MSCI All-Country World, en un giro notable tras más de una década en la que Wall Street dominó ampliamente el rendimiento global.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
Las acciones de Estados Unidos comenzaron 2026 con un desempeño inusualmente débil en comparación con los mercados globales, marcando el peor inicio relativo del año frente al resto del mundo desde 1995, según datos compilados por Goldman Sachs.
El S&P 500 quedó rezagado frente a índices internacionales como el MSCI All-Country World, en un giro notable tras más de una década en la que Wall Street dominó ampliamente el rendimiento global. El cambio reflejó una rotación de capital hacia mercados fuera de EE. UU., donde los inversores percibieron mejores valoraciones y mayor potencial de crecimiento.
Uno de los factores centrales detrás de este giro fue el elevado nivel de valuaciones en la bolsa estadounidense. Las acciones de EE. UU. cotizaban con múltiplos históricamente altos, especialmente en el sector tecnológico, que concentró gran parte de las subas de los últimos años. Esa concentración elevó el riesgo y dejó al mercado vulnerable a correcciones cuando el entusiasmo por la inteligencia artificial comenzó a moderarse.
En paralelo, los mercados internacionales ofrecieron una combinación atractiva de precios más bajos y perspectivas de recuperación económica. Europa, Asia y varios emergentes mostraron mejores retornos relativos, impulsados por políticas fiscales expansivas, recomposición de utilidades y expectativas de crecimiento más equilibrado que en EE.UU.
El cambio también coincidió con señales de rotación sectorial global. Sectores ligados a la economía real —energía, industria y materiales— ganaron protagonismo fuera de EE.UU., mientras que en Wall Street el liderazgo siguió concentrado en grandes tecnológicas. Esa divergencia amplificó la brecha de rendimiento entre regiones.
Al mismo tiempo, algunos inversores institucionales comenzaron a reducir la sobreponderación histórica en acciones estadounidenses tras años de fuerte dominio. Durante más de una década, el mercado de EE.UU. había llegado a representar cerca de 75% del índice MSCI World, reflejo de su extraordinario desempeño previo.
El arranque de 2026 marcó así un cambio de narrativa: por primera vez en décadas, los inversores globales encontraron mejores oportunidades fuera de Estados Unidos, cuestionando la premisa de que Wall Street es siempre el mercado líder.
