Nvidia y Meta ampliaron su alianza con millones de chips de IA para centros de datos
El convenio contempló la adopción masiva de GPUs Blackwell y Rubin, junto con CPUs Grace y Vera, diseñadas para acelerar el entrenamiento y la inferencia de modelos de IA a gran escala.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
Nvidia y Meta profundizaron su asociación estratégica en inteligencia artificial con un acuerdo ampliado que implicó el despliegue de millones de chips adicionales de última generación en los centros de datos del gigante tecnológico. El pacto multianual incluyó tanto procesadores actuales como futuros y consolidó a Meta como uno de los mayores clientes de Nvidia en la carrera global por la infraestructura de IA.
El convenio contempló la adopción masiva de GPUs Blackwell y Rubin, junto con CPUs Grace y Vera, diseñadas para acelerar el entrenamiento y la inferencia de modelos de IA a gran escala. Meta utilizó estos chips para expandir sus centros de datos hiperescalables, clave para sistemas de recomendación, publicidad y desarrollo de modelos avanzados.
El acuerdo también marcó un hito tecnológico: fue uno de los primeros despliegues a gran escala de CPUs Grace independientes en centros de datos de un hiperescalador, con mejoras significativas en eficiencia energética y rendimiento por watt. La integración incluyó además redes y software optimizados en conjunto, lo que permitió aumentar la capacidad de cómputo para IA.
Aunque no se divulgaron cifras oficiales, reportes de mercado indicaron que Meta comprometió miles de millones de dólares para adquirir millones de chips durante varios años, en línea con el fuerte aumento del gasto en IA de las grandes tecnológicas.
La expansión de la alianza llegó en un contexto de competencia creciente en semiconductores de IA. Meta desarrolló chips propios y evaluó alternativas como las TPU de Google, pero el nuevo acuerdo reafirmó su dependencia de Nvidia para cargas de trabajo críticas. El pacto fortaleció la posición de Nvidia como proveedor dominante de hardware de IA, en momentos en que rivales como AMD y Broadcom buscaban ganar terreno.
Para Meta, la inversión apuntó a sostener su estrategia de largo plazo en inteligencia artificial, que incluyó modelos fundacionales, sistemas de personalización y futuros agentes inteligentes. La escala del despliegue reflejó la magnitud de la carrera global por capacidad de cómputo, donde los centros de datos especializados se volvieron el principal cuello de botella del sector.
El anuncio también tuvo impacto bursátil: las acciones de Nvidia y Meta subieron tras conocerse la ampliación del acuerdo, mientras que competidores del ecosistema de chips reaccionaron con caídas moderadas, reflejando la consolidación del liderazgo de Nvidia en el mercado de aceleradores de IA.
