Tras 86 años de producción cierra FATE dejando 920 trabajadores despedidos
Después de más de 80 años de historia, la tradicional fabricante de neumáticos anunció el cierre total de su planta de Virreyes. La empresa liquidará el negocio, pagará las indemnizaciones y se retira de una actividad cada vez más golpeada por las importaciones.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
La histórica Fate confirmó una noticia que sacudió de lleno al mundo industrial: cierra definitivamente su fábrica de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando, y despide a los 920 trabajadores que quedaban en la planta. Con la decisión, se apaga una de las marcas más emblemáticas del entramado productivo argentino, activa desde hace más de ocho décadas.
Según trascendió desde el entorno de la compañía, no se trata de un concurso de acreedores ni de un pedido de auxilio financiero. El plan es avanzar con un cierre prolijo: pagar las indemnizaciones que marca la ley y saldar deudas con proveedores, bancos y otros compromisos pendientes. En los hechos, es la liquidación completa del negocio.
En un comunicado firmado por el directorio, la firma explicó que “los cambios en las condiciones del mercado” la empujan a repensar su futuro, en una clara referencia a la apertura comercial y a la competencia cada vez más fuerte del neumático importado. Puertas adentro admiten que el nuevo escenario dejó a la empresa con muy poco margen para sostener la producción local.
Una planta símbolo que deja de funcionar
La fábrica de Virreyes ocupa un predio de unas 40 hectáreas, con más de 157 mil metros cuadrados cubiertos, y tenía capacidad para fabricar más de cinco millones de cubiertas por año. Su cierre marca un antes y un después en un sector que ya venía en retroceso.
Importaciones en alza y empleo en baja
El final llega en un contexto adverso para toda la actividad. Las importaciones de neumáticos, especialmente desde Asia, crecieron con fuerza en los últimos años. Un informe de la consultora PxQ señala que entre 2023 y 2025 las compras externas del sector subieron casi 35%, mientras que los precios en el mercado interno cayeron más de 40%. En paralelo, se perdieron más de 6.400 puestos de trabajo.
Ya en mayo de 2024 Fate había dado una señal de alarma al despedir a casi 100 empleados. En ese momento habló de una “pérdida sostenida de competitividad exportadora” y apuntó a una combinación de impuestos altos, costos laborales, problemas de infraestructura, restricciones cambiarias y conflictos gremiales.
El sector arrastra además el recuerdo fresco del duro conflicto sindical de 2022 con el sindicato trotskista del Sutna, que mantuvo paradas durante meses a las principales plantas del país, incluidas las de Pirelli y Bridgestone. Más acá en el tiempo, ambas compañías avanzaron con retiros voluntarios y planes de ajuste para sostener la actividad.
La noticia del cierre también se cruza con una discusión más amplia sobre el rumbo de la política económica. Desde la Unión Industrial Argentina vienen alertando sobre la pérdida de más de 60 mil empleos fabriles desde agosto de 2023 y reclaman reformas que alivien la carga impositiva y mejoren la competitividad frente al exterior.
El caso Fate se convierte así en uno de los cierres industriales más fuertes de los últimos años, tanto por su peso histórico como por el impacto social que genera en San Fernando y la región. Por ahora, no está definido qué pasará con el enorme predio de Virreyes, mientras el resto de la industria mira el panorama con preocupación.
Más allá de los números, el cierre deja una postal difícil de digerir: una marca que atravesó generaciones, que fue sinónimo de industria nacional y de empleo estable, baja definitivamente la persiana. Para muchos trabajadores y para buena parte del sector, no es solo el final de una empresa, sino el símbolo de una etapa que parece quedar cada vez más lejos.
