Cómo armar una cartera de inversión moderada para ganar en dólares sin tanto riesgo
Un portafolio diversificado que aspira a generar retornos atractivos en diferentes escenarios macroeconómicos, combinando la exposición a la recuperación argentina con coberturas y oportunidades en mercados internacionales.
En un escenario marcado por reformas estructurales y expectativas de normalización económica en Argentina, hemos diseñado una cartera que equilibra crecimiento, rendimiento y cobertura. La filosofía detrás de esta estrategia es clara: posicionarnos en activos con fundamentos sólidos, potencial de revalorización y capacidad de generar retornos atractivos ajustados por riesgo, sin perder de vista la diversificación como pilar fundamental.
Deuda soberana: apostando a la normalización argentina
La columna vertebral de esta cartera es el bono Global 2041 (GD41) con un 30% de asignación. Esta concentración en deuda soberana argentina responde a una convicción clara: el país atraviesa un proceso de transformación económica que, de consolidarse, debería traducirse en una compresión adicional del riesgo país.
Las reformas orientadas a restablecer el equilibrio fiscal, controlar la inflación y recuperar la credibilidad institucional configuran un escenario donde los bonos soberanos ofrecen una ecuación riesgo-retorno particularmente atractiva. El GD41, como instrumento de largo plazo en dólares, captura esta narrativa de normalización y permite participar del potencial de apreciación que traería consigo una mejora sostenida en la percepción de riesgo argentino.
No se trata de una apuesta ciega al país, sino de un posicionamiento selectivo en un momento donde las variables macroeconómicas muestran señales de convergencia hacia niveles más sostenibles. La caída del riesgo país que hemos observado podría profundizarse si la continuidad de las políticas económicas se mantiene, y esta porción de la cartera está diseñada precisamente para capturar ese movimiento.
Energía argentina: el corazón del crecimiento estructural
El 20% asignado a acciones del sector energético argentino (PAMP y CEPU) responde a una convicción fundamental: este sector atraviesa un punto de inflexión histórico. El desarrollo de Vaca Muerta, las inversiones en infraestructura y la creciente demanda regional de gas y petróleo configuran un escenario de crecimiento estructural que pocas veces hemos visto en el mercado local.
Dentro del universo de equity argentino, elegimos ser selectivos. No se trata de apostar indiscriminadamente al rebote del mercado, sino de identificar aquellos sectores donde la narrativa de crecimiento sea más robusta y sostenible en el tiempo. El sector energético cumple con ambos requisitos: tiene tracción operativa, visibilidad de flujos y un rol estratégico en la economía del país.
Las reformas orientadas a mejorar la rentabilidad y el desempeño financiero de las empresas locales podrían potenciar aún más el atractivo de estas compañías, que ya de por sí enfrentan un contexto favorable desde el punto de vista de demanda y precios internacionales.
Cobertura con metales preciosos
Otro 20% de la cartera está invertido en CEDEARs de compañías extractoras de metales preciosos: Pan American Silver (PAAS) y Barrick Gold (B). Esta decisión tiene un propósito dual: por un lado, funciona como cobertura natural ante una eventual depreciación del dólar frente a otras monedas o activos duros; por otro, nos permite diversificar geográficamente y salir parcialmente del riesgo concentrado en Argentina.
Los metales preciosos históricamente han mostrado correlación negativa o baja con los mercados accionarios y de renta fija emergente en momentos de estrés, lo que les confiere un rol defensivo dentro de la cartera. Además, en un entorno global donde persisten tensiones geopolíticas y dudas sobre la sostenibilidad fiscal de las principales economías, el oro y la plata mantienen su atractivo como reservas de valor.
Tecnología y consumo: capturando valor rezagado
Completamos la estrategia con un 30% dividido entre Amazon (AMZN), Salesforce (CRM) y Ambev (ABEV). Aquí apuntamos a empresas que consideramos subvaluadas en relación a su potencial de crecimiento.
Amazon y Salesforce representan dos gigantes tecnológicos con fundamentales sólidos, flujos de caja predecibles y posicionamiento competitivo envidiable. Ambas han experimentado correcciones en sus valuaciones durante los últimos años, lo que hoy nos permite entrar a precios relativamente atractivos en compañías con proyecciones de ingresos robustas y márgenes operativos en expansión. El sector tecnológico global, particularmente en nombres que han quedado rezagados frente a la euforia por inteligencia artificial, ofrece oportunidades interesantes para inversores pacientes.
Ambev, por su parte, aporta exposición al consumo masivo latinoamericano con una compañía líder en su industria, generadora consistente de dividendos y con capacidad comprobada de navegación en contextos inflacionarios complejos.
Una estrategia integral
Esta cartera construye un equilibrio entre la apuesta a la normalización argentina (30% en deuda soberana), el crecimiento estructural del sector energético local (20%), la cobertura ante volatilidad cambiaria y geopolítica mediante metales preciosos (20%), y la captura de valor rezagado en tecnología y consumo global (30%).
El resultado es un portafolio diversificado que aspira a generar retornos atractivos en diferentes escenarios macroeconómicos, combinando la exposición a la recuperación argentina con coberturas y oportunidades en mercados internacionales, manteniendo siempre la disciplina en la gestión del riesgo como principio rector.
