Inversión|29 de enero de 2021

Objetivos e inversiones de corto, mediano y largo plazo

Existen diferentes horizontes temporales para planear objetivos: corto, mediano y largo plazo. A su vez, también hay diversos tipos de inversiones para cumplir los mismos.

Por Gonzalo Andrés Castillo

Al momento de planificar nuestra vida financiera, es importante tener en cuenta los diferentes horizontes temporales, ya que de ellos dependerá cómo organizamos las deudas, los ingresos, las inversiones y demás factores necesarios para crecer económicamente.

 

Objetivos por horizontes temporales

Si bien cada persona interpreta de diferente manera el concepto de corto, mediano y largo plazo en cualquier aspecto de la vida. En finanzas personales existen ciertos estándares que aplican a la mayoría de la gente.

 

  • Objetivos a corto plazo: en líneas generales, los objetivos a corto plazo son aquellos que abarcan desde unos pocos días hasta aproximadamente un año. Pago de impuestos, vacaciones de verano, mantenimiento del vehículo y demás pueden encontrarse dentro de esta clasificación.
  • Objetivos a mediano plazo: dentro del mediano plazo encontramos aquellos objetivos que no conocemos con exactitud pero que sabemos que se realizarán. Por ejemplo, cambiar un auto puede ser un objetivo de mediano plazo, ya que no conocemos exactamente cuándo lo haremos ni cuánto costará, pero es un hecho que sucederá. Normalmente, el mediano plazo abarca de 1 a 5 años.
  • Objetivos a largo plazo: dentro de esta categoría entran aquellos objetivos que se engloban por arriba de los 5 años. Pueden abarcar desde la educación de nuestros hijos, hasta la planeación de la jubilación.

Inversiones por horizonte temporales

Una vez establecidos los objetivos y sus diferentes horizontes temporales, es importante conocer las diferentes alternativas de inversión que se amoldan a ellos, ya que así podremos potenciar los ingresos futuros para cumplir nuestras metas.

 

  • Inversiones a corto plazo: en primer lugar, existen los denominados Fondos Comunes de Inversión de mercado de dinero (o money market) que, básicamente, invierten en plazos fijos, cuentas remuneradas, letras y demás activos que, si bien ofrecen un bajos retornos, negativos en términos reales en muchos casos, siguen siendo una mejor alternativa que simplemente tener los pesos estancados en la cuenta bancaria. A su vez, invertir en bonos que ajusten por CER (inflación), también puede ser una buena opción para el corto plazo.
  • Inversiones a mediano plazo: dentro del mediano plazo, el inversor puede optar por obligaciones negociables, es decir, deuda que emiten las empresas y los inversores adquieren a cambio de una tasa de interés o bien directamente por acciones que contengan una baja volatilidad.
  • Inversiones a largo plazo: al tener objetivos de largo plazo, tal como te contamos al hablar sobre la importancia del largo plazo al invertir, las acciones son las mejores alternativas. No solo porque distribuyen dividendos que, al ser invertidos, generan la famosa capitalización compuesta, sino también porque la historia y la teoría dictan que el mercado de acciones es sumamente eficiente en largos periodos de tiempo. Por lo tanto, si tenemos en mente preparar nuestra jubilación, invertir en acciones es la elección más adecuada.