Virgin Galactic reabre la venta de vuelos espaciales: cuánto cuestan los pasajes
El producto que ofrece la compañía consiste en un viaje suborbital que permite a los pasajeros experimentar unos minutos de ingravidez y observar la curvatura de la Tierra desde el borde del espacio.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
La carrera por el turismo espacial vuelve a tomar impulso: Virgin Galactic anunció que reabre la venta de pasajes para sus vuelos suborbitales, con un precio que confirma el carácter exclusivo del negocio.
La compañía fundada por Richard Branson comenzó a ofrecer nuevos tickets a USD 750.000 por asiento, una cifra que marca un fuerte incremento respecto a etapas anteriores y posiciona a la experiencia como un lujo extremo incluso dentro del segmento premium.
El salto en precios es significativo. En sus primeras etapas, los vuelos llegaron a comercializarse en torno a los USD 250.000, luego subieron a USD 450.000 y más recientemente a cerca de USD 600.000, reflejando una demanda sostenida y el alto costo de desarrollo tecnológico.
El producto que ofrece la compañía consiste en un viaje suborbital que permite a los pasajeros experimentar unos minutos de ingravidez y observar la curvatura de la Tierra desde el borde del espacio. Se trata de una experiencia única, pero breve, que combina turismo, ciencia y exclusividad.
Sin embargo, el verdadero desafío no está en vender los pasajes, sino en ejecutar el plan operativo. Virgin Galactic apunta a reiniciar vuelos comerciales hacia fines de 2026, apoyándose en su nueva generación de naves Delta, diseñadas para aumentar la frecuencia de lanzamientos.
El objetivo es ambicioso: pasar de una cadencia limitada a cerca de un vuelo por semana en una primera etapa, con la meta de escalar gradualmente hasta 12 vuelos mensuales, lo que permitiría transformar el negocio en una operación más rentable.
A pesar del entusiasmo, la empresa enfrenta interrogantes financieros. Durante años operó prácticamente sin ingresos significativos, lo que genera dudas sobre su capacidad para sostener el negocio hasta que los vuelos comerciales alcancen escala suficiente.
