Natura reordena su negocio en la región y la Argentina pierde peso en el mapa industrial
La compañía brasileña avanza con una reestructuración que recorta puestos y le quita centralidad al país. Es parte de una tendencia más amplia: multinacionales que reorganizan sus operaciones y trasladan decisiones fuera de la Argentina.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El devenir de la industria en nuestro país ha sufrido un cambio notorio en los últimos años, principalmente por un contexto de apertura de importaciones. Cada vez son más las empresas nacionales que se reconvierten o cierran sus puertas. En tanto que las empresas extranjeras redefinen sus negocios en la Argentina. De este modo nuestro país deja de ser un polo atractivo de negocios para las empresas internacionales.
A la lista de compañías que ya avanzaron en ese sentido —como PepsiCo, BASF, Stellantis, General Motors o Danone— ahora se suma Natura. El gigante brasileño de cosmética puso en marcha un plan de reestructuración que reduce el peso de la Argentina dentro de su esquema regional.
Según pudo saberse, la nueva estrategia implica la eliminación de cerca de 100 puestos de trabajo, incluyendo cargos jerárquicos.
El cambio marca un giro importante si se tiene en cuenta que, desde 2010, la Argentina había ganado protagonismo dentro de la compañía. En ese momento, Natura había instalado producción local y convertido al país en su base para manejar los negocios en toda la región hispanoparlante.
Como parte de esta reconfiguración, también hubo cambios en la conducción. A fines de marzo asumió un nuevo gerente general, Christian Coone, que reemplazó a Verónica Marcelo tras varios años al frente de la operación. Coone ahora tiene bajo su órbita Argentina, Chile y Uruguay.
La lógica detrás de estos movimientos es mejorar la rentabilidad. Para eso, la empresa apunta a simplificar su estructura, eliminar superposiciones y ganar eficiencia en la toma de decisiones. De todos modos, por ahora no hay cambios previstos en la producción local: la mitad de la facturación en la Argentina sigue vinculada a productos fabricados en el país.
Este proceso también está ligado a decisiones previas. En los últimos años, Natura encaró una fuerte reorganización financiera después de la compra de Avon en 2020. Esa operación, de gran escala, generó tensiones en sus números y obligó a la compañía a desprenderse de activos.
En esa línea, en 2023 vendió The Body Shop a un fondo de inversión y también se desprendió de Aesop en una operación millonaria. Con esas ventas, logró reducir deuda y volver a concentrarse en su negocio principal en América Latina.
El caso de Natura no es aislado. En paralelo, varias multinacionales vienen redefiniendo sus estructuras en el Cono Sur. En muchos casos, Uruguay gana protagonismo como centro de servicios compartidos, desde donde se manejan áreas como finanzas, recursos humanos o administración, funciones que antes estaban concentradas en Buenos Aires.
También aparece Brasil como un polo cada vez más fuerte en la toma de decisiones estratégicas. Por el tamaño de su mercado, muchas compañías trasladan allí el desarrollo de productos y la planificación regional, mientras que la Argentina queda relegada a un rol más comercial.
A futuro, el interrogante pasa por ver si esta tendencia se consolida o si la Argentina logra recuperar protagonismo en la región. Mucho va a depender del contexto económico, la estabilidad de las reglas de juego y la competitividad frente a otros países que hoy están captando esas funciones.
Por ahora, el movimiento es claro: las multinacionales reordenan sus fichas y el país, al menos en esta etapa, corre desde atrás en esa reorganización.
