La acción de Nvidia alcanzó una valoración “extraña” pese a su crecimiento récord
La compañía podría aumentar sus ganancias por acción alrededor de 57% interanual en el ejercicio fiscal 2026.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
Las acciones de Nvidia alcanzaron un nivel de valoración inusual incluso para una empresa líder en inteligencia artificial, lo que reavivó el debate en Wall Street sobre si el mercado está subestimando o sobrevalorando al gigante de chips.
La compañía podría aumentar sus ganancias por acción alrededor de 57% interanual en el ejercicio fiscal 2026. De concretarse, ese crecimiento dejaría a la acción cotizando a múltiplos considerados bajos en relación con su expansión prevista, algo poco habitual en empresas tecnológicas de alto crecimiento.
El dato llamó la atención porque Nvidia se convirtió en los últimos años en la empresa más valiosa del mundo, impulsada por la demanda explosiva de chips para inteligencia artificial y centros de datos. La firma superó incluso los USD 4 billones y luego los USD 5 billones de capitalización en 2025, en plena ola de inversiones en IA.
En ese contexto, el mercado comenzó a evaluar la acción con métricas poco habituales: pese a su tamaño y liderazgo, su ratio precio-ganancias se acercó al promedio del mercado o incluso quedó por debajo de otras tecnológicas de alto crecimiento. Ese desajuste entre escala y múltiplos fue calificado como una “valoración extraña” por analistas, ya que normalmente compañías dominantes cotizan con fuertes primas.
Parte de la explicación estuvo en que las expectativas de beneficios crecieron aún más rápido que la cotización. La expansión de la inteligencia artificial generativa y la inversión masiva de gigantes tecnológicos en infraestructura sostuvieron una demanda estructural por GPUs de Nvidia, lo que llevó a revisiones constantes al alza de ingresos y utilidades esperadas.
Sin embargo, la valoración también reflejó riesgos: dudas sobre la sostenibilidad del boom de IA, posibles restricciones comerciales y la creciente competencia en chips avanzados. Esos factores moderaron el entusiasmo bursátil pese a resultados financieros extraordinarios.
Así, Nvidia quedó en una posición paradójica: la empresa más grande del mundo con una valoración que, según algunos modelos, parecía más propia de una compañía promedio que de un líder tecnológico dominante.
