Vivir en el AMBA cuesta cada vez más: la canasta de servicios ya supera los $213 mil
Transporte, luz, gas y agua siguen presionando el bolsillo: en marzo, el gasto trepó fuerte y ya representa más del 12% del salario promedio.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Mantener un hogar en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sin subsidios se volvió un desafío cada vez más pesado. En marzo, una familia tipo necesitó $213.557 para cubrir servicios básicos como energía, transporte y agua, lo que implica un salto del 11,4% frente a febrero y un 46% más que en el mismo mes de 2025.
El mayor golpe al presupuesto viene por el lado del transporte, que se consolida como el gasto más alto dentro de esta canasta. Con un promedio mensual de $101.026, el rubro subió 14,8% en comparación con el mes anterior y se lleva la porción más grande de los ingresos familiares.
En cuanto a los servicios energéticos, los números también se hacen sentir. Un usuario de ingresos altos (categoría N1) paga en promedio $49.462 de electricidad y $28.025 de gas natural. A eso se suma el costo del agua, cuya factura promedio ronda los $35.045.
Los datos surgen del informe del IIEP UBA-CONICET, que monitorea la evolución de tarifas y subsidios. Según el relevamiento, "los incrementos de tarifas en todos los servicios explican el aumento de la canasta", con el transporte como el componente de mayor peso.
Si se mira la película completa, el aumento es mucho más marcado: desde diciembre de 2023, la canasta de servicios públicos acumuló un alza del 591%. En el mismo período, la inflación general avanzó un 203%, lo que muestra que los servicios crecieron muy por encima del promedio de precios.
Hoy, este combo de gastos representa el 12,3% del salario promedio registrado, estimado en $1.741.460 para marzo. Es decir, más de uno de cada diez pesos que entran en un hogar se van directamente en pagar servicios básicos.
Este escenario deja en evidencia cómo los ajustes tarifarios fueron ganando terreno dentro del presupuesto familiar. Incluso en hogares con ingresos formales, el peso de estos gastos se siente cada vez más y obliga a reorganizar prioridades mes a mes.
Hacia adelante, la evolución de tarifas y subsidios va a ser un factor clave para medir el impacto en el consumo. Si los aumentos continúan por encima de los salarios, la presión sobre el bolsillo podría seguir en alza así como también el índice de inflación.
