Milei redobló la ofensiva contra empresarios y agitó la pelea por precios e importaciones

El Presidente volvió a usar las redes como caja de resonancia y apuntó, con nombres propios y chicanas directas, contra referentes del sector industrial. El trasfondo: importaciones, costos locales y la crisis que atraviesan varias empresas.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 16 horas

En medio del debate caliente por el ingreso de productos del exterior, el nivel de los precios en la Argentina y la delicada situación de varias compañías, el presidente Javier Milei decidió salir fuerte a cruzar a un grupo de empresarios de peso. Lo hizo, una vez más, desde su cuenta de X, con un mensaje cargado de ironía que rápidamente encendió la polémica.

 

“Batalla cultural. Agradezco profundamente con toda mi alma las contribuciones enormes que han hecho Don Chatarrín de los Tubitos Caros, Don Gomita Alumínica y el Señor Lengua Floja en los últimos 30 días”, escribió Milei, en alusión directa a los dueños de Techint, Fate y Neumen. Y enseguida remató con una definición política: “Han dejado en evidencia al sistema corrupto que hundió a los argentinos de bien. Muchas gracias por este gran aporte al despertar de un país que, pese a estos delincuentes, quiere ser grande nuevamente”.

 

El mensaje presidencial no fue aislado. Se dio en un contexto de tensiones acumuladas entre el Gobierno y grandes empresas, con discusiones abiertas por licitaciones, cierres de plantas, conflictos gremiales y, sobre todo, por el nivel de precios de productos fabricados en el país frente a los importados, en especial los que llegan desde China.

 

A la ofensiva de Milei se sumó el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que reforzó el argumento oficial. Nos vendieron durante años que teníamos que pagar dos o tres veces más caros ciertos productos para proteger el trabajo argentino cuando es exactamente al revés, sostuvo.

 

Uno de los focos del conflicto es Paolo Rocca. La relación se tensó luego de que Techint perdiera una licitación clave para proveer caños a un gasoducto estratégico vinculado a Vaca Muerta. El contrato quedó en manos de una empresa extranjera que presentó una oferta más barata y con mejores condiciones de pago. Desde el grupo argentino hablaron de competencia desleal, mientras que el Gobierno defendió la decisión por criterios de eficiencia y costos.

La chispa más reciente se encendió con las declaraciones del CEO de Neumen, Roberto Méndez, quien reconoció públicamente que durante los años de mayores restricciones al comercio exterior los márgenes de ganancia fueron muy altos. Milei no dejó pasar la frase y la amplificó en redes con otra definición contundente: “Dedicado a los delincuentes que hacen del nacionalismo barato una bandera para robar a los argentinos de bien”.

 

Horas después, Méndez salió a aclarar sus dichos y advirtió que una apertura indiscriminada también puede generar problemas. Aun así, el Presidente ya había logrado instalar su mensaje: para el Gobierno, el problema no es la competencia sino los privilegios acumulados durante años bajo la protección del Estado.

 

El trasfondo de este cruce va mucho más allá de los nombres propios. Se trata de una discusión de fondo sobre el modelo económico, el rol de las empresas y el costo que pagan los consumidores. Milei eligió dar esa batalla en público, con frases filosas y sin matices, convencido de que exponer estas tensiones es parte central de la “batalla cultural” que dice estar dando.

 

Con empresarios a la defensiva y un Ejecutivo decidido a no retroceder, todo indica que la pelea por precios, importaciones y rentabilidad seguirá escalando. Y, si algo dejó en claro el Presidente, es que no piensa bajar el tono.

 

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