La guerra con Irán ya le costó USD 37.500 millones a Estados Unidos y aumenta la presión sobre Trump
La Casa Blanca pidió al Congreso otros USD 87.600 millones para financiar la ofensiva militar, mientras crecen las críticas por la falta de objetivos claros y una estrategia de salida.
Por redacción
La guerra entre Estados Unidos e Irán se convirtió en uno de los principales desafíos para la administración de Donald Trump. A poco más de tres semanas del inicio de las operaciones, el conflicto ya implicó un desembolso de USD 37.500 millones y abrió un intenso debate en Washington sobre su duración, sus objetivos y el impacto que podría tener sobre la economía y la política estadounidense.
La Casa Blanca solicitó al Congreso una nueva partida presupuestaria de USD 87.600 millones para sostener las acciones militares. Del total, más de USD 67.000 millones serían destinados directamente a la guerra y a otros gastos asociados al Pentágono.
El creciente costo del conflicto comenzó a generar cuestionamientos tanto en legisladores demócratas como republicanos, que reclaman mayor claridad sobre la estrategia del Gobierno.
El pedido fue presentado durante una audiencia en el Senado encabezada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine. Sin embargo, las explicaciones ofrecidas por los funcionarios no lograron disipar las dudas.
El senador republicano John Kennedy resumió el malestar al exigir “respuestas contundentes” y mayor transparencia sobre el rumbo de la intervención militar. En la misma línea, el demócrata Jon Ossoff cuestionó declaraciones previas de Hegseth, quien había asegurado en los primeros días de la ofensiva que las fuerzas iraníes habían sido neutralizadas.
Mientras tanto, el escenario sobre el terreno continúa deteriorándose. Durante el último fin de semana se registraron nuevas bajas estadounidenses, elevando a 18 el número de soldados fallecidos desde el comienzo de la escalada militar. Además, cerca de 100 efectivos resultaron heridos desde principios de julio.
A esto se suma la persistente tensión en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio energético mundial que permanece prácticamente paralizada por las acciones iraníes. Paralelamente, los rebeldes hutíes mantienen amenazas sobre rutas marítimas alternativas en el mar Rojo.
La falta de una estrategia de salida comienza a transformarse en un riesgo político para Trump, especialmente de cara a las elecciones legislativas de medio término.
Consultado sobre los objetivos militares, Hegseth evitó ofrecer detalles específicos y reiteró que la prioridad es impedir que Irán desarrolle armas nucleares. También señaló que los ataques buscan reducir la capacidad operativa iraní en la región.
Las críticas no se limitan al ámbito militar. La senadora demócrata Kirsten Gillibrand vinculó el aumento del gasto bélico con las dificultades económicas que enfrentan millones de estadounidenses, en un contexto de presión sobre los precios de alimentos y combustibles.
Pese a las objeciones, la mayoría republicana continúa respaldando el financiamiento solicitado por la Casa Blanca. No obstante, la combinación de mayores costos, bajas militares y ausencia de resultados definitivos plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del conflicto.
Con USD 37.500 millones ya ejecutados y otros USD 87.600 millones en discusión, la guerra con Irán amenaza con convertirse en uno de los temas más sensibles para la administración Trump durante el resto de 2026.
La evolución de los próximos meses será determinante para medir impacto económico y geopolítico global.
