El petróleo vuelve al centro del riesgo global y complica el escenario para Argentina

La escalada en Medio Oriente eleva la prima de riesgo del crudo y reabre el debate sobre inflación y tasas en Estados Unidos. Analistas advierten que, si el shock se prolonga, los mercados emergentes, en especial Argentina, enfrentarán un entorno financiero más exigente.

Por redacción

Hace 2 horas

La tensión creciente entre Estados Unidos e Irán volvió a colocar al petróleo en el centro de la escena financiera global. Con casi el 20% del suministro mundial atravesando el estrecho de Ormuz, el mercado evalúa hasta dónde puede escalar el precio del crudo y qué implicancias tendría sobre la inflación y la política monetaria estadounidense.

 

Desde Janus Henderson, Adam Hetts, director global de Multi-Asset, señaló que “la atención se centra en el impacto sobre el precio del petróleo”, recordando que el estrecho de Ormuz es un cuello de botella clave por donde transita alrededor del 20% del suministro mundial. Si bien los precios ya superaron los 70 dólares por barril, el ejecutivo considera que el mercado aún descuenta “un conflicto limitado y de duración relativamente corta”.

 

Hetts advirtió que un escenario de mayor persistencia podría cambiar el panorama: “Un período prolongado de incertidumbre y precios más altos podría reactivar temores inflacionarios y reducir la probabilidad de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal”.

 

Desde América Latina, la lectura es más cautelosa. Alfredo Marentes, analista de mercado de VT Markets, sostuvo que el escenario más probable en esta etapa es “una mayor volatilidad y una prima de riesgo a corto plazo en los precios del petróleo”. Sin embargo, alertó que si el conflicto interrumpe físicamente los flujos de crudo, el impacto podría ser más duradero y trasladarse a la inflación global.

 

En la misma línea, Eduardo Ramos Romero, Senior Market Analyst Latam, afirmó que la prima de riesgo podría sostenerse más tiempo del previsto. “Ya no estamos frente a tensión diplomática. Hay fricción operativa: buques dañados, congestión marítima y retiro de coberturas de seguro. No hace falta un bloqueo formal para que el mercado ponga precio al riesgo”, explicó.

 

El impacto sobre la Reserva Federal es clave. “Un shock energético es casi siempre estanflacionario: eleva la inflación y erosiona el crecimiento. Si el petróleo se mantiene alto, sube el umbral para que la Fed recorte tasas”, indicó Ramos Romero.

 

¿Qué pasa en Argentina?

De acuerdo a Romero, Argentina es la más vulnerable de los países de la región. “Es altamente sensible a condiciones financieras globales. Si el dólar se fortalece en episodios de tensión y el acceso a financiamiento se encarece, el impacto suele reflejarse rápido en riesgo país y presión cambiaria. En un escenario de estrés, el canal financiero pesa más que cualquier mejora indirecta por commodities”, explica el analista.

 

Asimismo señala que para Argentina el canal más relevante es el financiero. “Si el dólar se fortalece y las tasas globales se vuelven más volátiles, el impacto suele reflejarse rápidamente en el riesgo país y en la presión cambiaria. En un escenario de estrés, el canal financiero pesa más que cualquier mejora indirecta por commodities”, advirtió.

 

Por su parte, en la región el efecto es dispar. México podría beneficiarse parcialmente por su perfil petrolero, aunque su moneda suele actuar como termómetro del riesgo emergente. Chile y Perú enfrentan un equilibrio delicado: un alza amplia de materias primas podría favorecerlos, pero un enfriamiento global derivado de energía cara afectaría la demanda de metales.

 

“Si el shock se prolonga, el riesgo central es que la energía vuelva a presionar la inflación y limite el margen de la Fed. Y cuando se combinan petróleo alto, dólar volátil y tasas inciertas, los emergentes enfrentan un entorno más desafiante. Argentina sería la más sensible”, concluyó Ramos Romero.

 

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