Panorama financiero: inflación, brecha y oportunidades de corto plazo

El mercado evalúa el ritmo de compras de dólares por parte del Banco Central y su impacto en la dinámica cambiaria, considerando si esa demanda adicional puede ejercer presión sobre el tipo de cambio.

Por Emilio Botto

Jefe de Estrategia de Mills Capital Group

Hace 2 horas

Esta semana, el mercado sigue de cerca varias variables clave. En primer lugar, la inflación de enero, cuyo dato se publicará mañana martes, constituye un indicador central no solo para verificar si se mantiene la tendencia alcista observada en los últimos cinco meses, sino también porque definirá la banda superior de intervención correspondiente a marzo.

 

En paralelo, el mercado evalúa el ritmo de compras de dólares por parte del Banco Central y su impacto en la dinámica cambiaria, considerando si esa demanda adicional puede ejercer presión sobre el tipo de cambio y llevarlo hacia la banda superior. 

 

Al mismo tiempo, el nivel de las tasas de corto plazo aparece como un indicador relevante en la antesala de la licitación del Tesoro prevista para el miércoles, ya que permitirá evaluar la probabilidad de que el Tesoro otorgue algún premio respecto de los precios vigentes en el mercado secundario dentro del tramo corto de la curva.

 

Por último, el tratamiento de la ley laboral en el Congreso será clave para observar cómo el gobierno de Milei arma las mayorías para su aprobación, funcionando como un buen test de lo que puede suceder cuando se abran las sesiones ordinarias en marzo. 

 

Inflación y brecha cambiaria

De cara al dato oficial de inflación de enero, el 2,5% que proyectó el ministro Caputo aparece, con la información disponible, más como un piso que como un techo. El IPC de la Ciudad de Buenos Aires marcó 3,1% y suele anticipar con bastante fidelidad la dinámica del índice nacional, especialmente en rubros sensibles como los servicios, lo que reduce la probabilidad de una sorpresa significativa a la baja. 

 

La brecha cambiaria se ubica en mínimos históricos y abre un intenso debate en el mercado: si es el momento oportuno para dolarizar carteras o si aún queda margen para que el contado con liquidación continúe retrocediendo. Estos niveles reflejan una menor tensión en las expectativas cambiarias y cierta estabilidad en la demanda de pesos, sostenida principalmente por el fuerte ritmo de compras de reservas del Banco Central y el compromiso oficial con el equilibrio fiscal.  

 

En este contexto, la baja brecha puede interpretarse como una oportunidad táctica para quienes buscan cobertura, dado que el costo relativo es menor. Sin embargo, si el BCRA mantiene su dinámica de acumulación y la demanda de pesos se sostiene, el CCL podría seguir moderándose. Para perfiles más agresivos, el carry trade en instrumentos de corto plazo en pesos aparece como una alternativa atractiva. 

 

Respecto a una eventual salida del cepo, la acumulación de reservas es una condición necesaria pero no suficiente. Se requieren además señales fiscales y políticas claras que refuercen la confianza en el programa económico. Si bien el ritmo actual mejora las probabilidades, pensar en una liberalización cambiaria antes de mitad de año aún luce optimista.  

 

En síntesis, la brecha baja abre una ventana táctica para dolarizar, pero la salida del cepo dependerá de que la estabilidad cambiaria se consolide y de que el Gobierno logre transmitir mayor consistencia macroeconómica y política. 

 

Tasa en pesos vs. dólares 

Las tasas de corto plazo continúan siendo competitivas y, en un contexto de brecha cambiaria en mínimos históricos y fuerte acumulación de reservas por parte del Banco Central, el carry trade en instrumentos en pesos mantiene atractivo para perfiles con mayor tolerancia al riesgo. Sin embargo, la dolarización aparece como alternativa defensiva para quienes priorizan cobertura ante eventuales shocks externos o políticos. 

 

En definitiva, mientras la tasa en pesos ofrece oportunidades tácticas en el corto plazo, la salida del cepo y la estabilidad cambiaria siguen siendo condiciones clave para definir el rumbo de las carteras en los próximos meses. 

 

Merval: corrección técnica o techo 

El retroceso de la semana pasada, que alcanzó el -6,5% en dólares, se produce luego de casi tres meses de lateralización tras el rally que siguió a la sorpresiva victoria de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas de octubre, cuando el índice avanzó más de 25% en dólares. La caída reciente parece responder en parte a toma de ganancias, ajuste de valuaciones y contexto global, aunque las interpretaciones difieren: para algunos analistas, la baja abre una oportunidad táctica de entrada en papeles líderes con horizonte de inversión de un año o más, mientras que otros advierten que la falta de señales fiscales y políticas claras podría marcar un límite al recorrido alcista. 

 

En este contexto, la evolución del Merval en las próximas ruedas será clave para definir si se trata de una pausa saludable o de un cambio de tendencia más profundo. Para perfiles más agresivos, la corrección puede ser una oportunidad de entrada en acciones líderes, aprovechando precios más bajos y valuaciones atractivas en comparación con sus pares latinoamericanos. Para inversores conservadores, en cambio, conviene esperar confirmación de tendencia: si el índice rebota y recupera niveles, se valida la hipótesis de corrección; si profundiza la baja, podría estar marcando un techo. 

 

Más allá de la volatilidad de corto plazo, la visión de largo plazo sobre el equity argentino se mantiene positiva, apoyada en expectativas de reformas estructurales y en la posibilidad de que el mercado local continúe cerrando la brecha con la región. Específicamente, los catalizadores para el cierre de esta brecha de valuación en 2026 están claramente identificados: una eventual reforma laboral, la normalización definitiva del régimen cambiario y la posibilidad de una recategorización de Argentina en MSCI. Son eventos que no impactan de un día para el otro, pero que, de materializarse, pueden cambiar estructuralmente el flujo hacia los activos argentinos.

 

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