Morgan Stanley lanzó una advertencia que preocupó a Wall Street
El mercado podría favorecer a sectores vinculados con la energía, mientras que otras áreas quedarían expuestas a una eventual compresión de márgenes y múltiplos.
Por redacción
El petróleo volvió a convertirse en una de las principales amenazas para el mercado accionario estadounidense. Michael Wilson, estratega jefe de acciones de Morgan Stanley, señaló que una nueva escalada de los precios del crudo representa el mayor riesgo para las acciones, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
La preocupación radica en que un petróleo más caro podría reavivar las presiones inflacionarias y complicar las expectativas sobre las tasas de interés de la Reserva Federal. Esto afectaría especialmente a los sectores más sensibles al costo del financiamiento y a las valuaciones elevadas.
Wilson considera que el comportamiento del crudo merece especial atención porque el mercado accionario mostró una mayor sensibilidad frente a las variaciones del petróleo durante los últimos meses. Morgan Stanley también destacó que el impacto de una suba del Brent sobre las acciones fue considerablemente más importante que el observado en períodos anteriores.
El escenario energético se volvió más complejo debido a las dificultades para normalizar el tránsito por el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio mundial de petróleo. Según estimaciones de Morgan Stanley, los flujos de crudo desde Medio Oriente cayeron en 2,2 millones de barriles diarios durante la semana del 16 de agosto, hasta unos 6 millones de barriles diarios.
Una interrupción prolongada de los suministros podría mantener una prima geopolítica sobre el precio del petróleo, elevando el riesgo de que el mercado vuelva a incorporar una inflación más persistente.
Para Wilson, esto constituye un factor que los inversores deberían considerar a la hora de posicionarse en acciones. Una nueva aceleración del crudo podría limitar el potencial de las bolsas incluso si la economía estadounidense mantiene un crecimiento razonable.
El estratega, sin embargo, no plantea necesariamente un escenario bajista estructural para Wall Street. El principal problema sería una combinación de petróleo persistentemente elevado, inflación más resistente y menores posibilidades de relajación monetaria.
En este contexto, el mercado podría favorecer a sectores vinculados con la energía, mientras que otras áreas quedarían expuestas a una eventual compresión de márgenes y múltiplos.
