Los bonos de EE.UU. vuelven a sacudir al mercado: Bessent pierde la batalla contra las tasas
El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años superó nuevamente el 5,28% pese a la intervención del secretario del Tesoro. El mercado teme por la deuda, la inflación y una posible suba de tasas de la Fed.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
La presión sobre el mercado de bonos estadounidense volvió a intensificarse y puso en duda la efectividad de las medidas impulsadas por el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Los rendimientos de los títulos de largo plazo treparon nuevamente hasta niveles similares a los registrados antes de que el funcionario sorprendiera a los inversores con una ampliación del programa de recompra del Tesoro.
La estrategia permitió contener temporalmente las tasas, pero la mejora se desvaneció rápidamente. Para el martes, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años había superado el 5,28%, el nivel que se observaba antes del anuncio realizado por Bessent el 19 de agosto.
El movimiento refleja una preocupación más profunda entre los inversores: las recompras del Tesoro no parecen suficientes para frenar la presión sobre las tasas de largo plazo. El mercado continúa atento al crecimiento de la deuda pública estadounidense y a una inflación que permanece elevada.
Mark Cabana, director de estrategia de tasas de interés de Estados Unidos en Bank of America, señaló que el mercado no logró sostener una baja importante en los rendimientos. Según su análisis, los inversores están reclamando una mayor compensación para mantener posiciones con horizontes de inversión más extensos.
La tensión también alcanzó al bono del Tesoro a 10 años, considerado una referencia fundamental para los mercados financieros. Su rendimiento avanzó hasta cerca del 4,8%, el nivel más elevado desde enero de 2025, poco antes del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
En el tramo corto de la curva, el bono a dos años también registró un fuerte movimiento. Su rendimiento aumentó seis puntos básicos el martes, hasta el 4,4%. El mercado llegó a asignar una probabilidad cercana al 70% a que la Reserva Federal eleve las tasas de interés este mes, lo que sería el primer aumento desde 2023.
La presión no se limitó a Estados Unidos. Los rendimientos de los bonos de largo plazo subieron en distintos mercados desarrollados debido a preocupaciones similares sobre inflación, petróleo y elevados déficits fiscales.
En Alemania, la tasa del bono a 30 años alcanzó su nivel más alto desde 2011, mientras que el rendimiento equivalente del Reino Unido llegó a niveles que no se observaban desde 1998. Australia también registró un nuevo máximo histórico desde 2016. A nivel global, el índice Bloomberg de bonos soberanos alcanzó su mayor rendimiento en casi dos décadas.
Bessent, sin embargo, restó importancia a las turbulencias. El funcionario sostuvo esta semana que no considera que el mercado atraviese una situación crítica y defendió el funcionamiento de las tasas.
El problema es que los rendimientos elevados contradicen uno de los objetivos económicos de la administración Trump: reducir el costo de financiamiento y, con ello, abaratar las hipotecas y otros préstamos.
El gasto público, los recortes impositivos, los aranceles y el conflicto con Irán contribuyeron, según los analistas, a mantener elevada la presión sobre los bonos.
Para Dan Morehead, fundador de Pantera Capital Management, la estrategia del Tesoro terminó produciendo el efecto contrario al buscado. El mercado volvió a desafiar la capacidad de Bessent para controlar las tasas, dejando abierta una pregunta clave: cuánto tiempo podrá sostenerse esta presión sin generar mayores consecuencias para la economía estadounidense.
