Procesan a Orlando Canido, dueño de Manaos, por presunta evasión tributaria

El Juzgado Federal de Morón embargó bienes por $250 millones a Canido y a su empresa Refres Now, tras investigar evasión en el impuesto a las Ganancias. Solo quedó vigente la acusación por $132 millones debido a cambios legales y prescripciones.

El propietario de la empresa Manaos, Orlando Canido, fue procesado por presunta evasión simple del impuesto a las Ganancias correspondiente al ejercicio fiscal 2020. La medida fue dictada por el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional de Morón número 3, que además ordenó un embargo de $250 millones tanto sobre los bienes personales de Canido como sobre los de su compañía Refres Now, dueña de la marca Manaos.

 

La investigación se basó en una denuncia de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) que inicialmente reclamaba casi $934 millones por evasión entre 2017 y 2020. Sin embargo, solo se procesó a Canido por $132 millones, ya que prescripciones y modificaciones legales redujeron la cifra que se mantiene vigente. En concreto, la acusación activa corresponde al año 2020, con un monto actualizado que ronda los $4.000 millones.

 

El caso abarcó tres ejercicios fiscales: en 2017, cuando aún no era presidente de la empresa, se denunciaron $242,5 millones; en 2018, cuando ya estaba al frente, la cifra ascendió a $454 millones; y en 2020 la denuncia fue por $237,6 millones. La controversia central del último período radica en un pasivo declarado de $650 millones como préstamo del accionista Norberto Ernesto Canido, del cual solo $150 millones fueron justificados documentalmente. Los $400 millones restantes fueron impugnados por ARCA como "pasivo simulado", lo que motivó un ajuste por incremento patrimonial no justificado.

 

Un cambio legislativo clave fue la sanción de la ley 27.799, conocida como Inocencia Fiscal, que elevó el umbral para considerar evasión simple de $1.500.000 a $100.000.000 por tributo y ejercicio anual. El juez aplicó esta norma retroactivamente por ser más benigna, lo que provocó que las denuncias de 2018 quedaran prescriptas y que no se persiguieran el IVA ni impuestos internos de 2020 por no superar el nuevo límite. Solo el impuesto a las ganancias de 2020 superó el umbral y se mantuvo la acusación.

 

Ante la consulta, Canido expresó: “Yo no debo un peso; no debo un aguinaldo ni una hora extra. Nada. Siempre me persiguieron porque soy un empresario argentino, el único en el mundo que le ganó a las grandes marcas como Coca-Cola o Pepsi. Siempre me denunciaron y jamás encontraron nada. Le repito, no debo un peso a nadie. Lo que hicieron ahora es una vergüenza porque me piden unos papeles que yo no tengo porque ellos me los secuestraron en un allanamiento. Y como no los presenté, me procesan”.

 

El proceso judicial se inició en 2024 a partir de una denuncia de ARCA por supuesta evasión en 2017 y 2018, incorporándose luego el caso de 2020. La AFIP ya había detectado irregularidades en Refres Now desde 2018, cuestionando su modelo de negocio basado en precios bajos y distribución no tradicional, además de identificar tickets de venta a distribuidores inexistentes. De los 80 mayoristas detectados, 39 estaban en la lista de contribuyentes "no confiables".

 

En paralelo a las denuncias, Canido concretó en 2025 la adquisición de las marcas Cunnington y Neuss por USD 74 millones, operación que afirmó haber realizado en efectivo. Al ser consultado, ironizó que utilizó ese dinero “en blanco” para comprar Cunnington, luego de que se lo acusara de evadir alrededor de 1000 millones de pesos.

 

Canido fundó Manaos en 2004, aunque su experiencia en bebidas data de más de cinco décadas. Antes de Refres Now, fue distribuidor de reconocidas marcas como la cerveza Bieckert y el vino Crespi, y también trabajó con Coca-Cola y Pepsi. Además, tuvo una participación previa en gaseosas económicas con la línea Sao, elaborada por San Isidro Refrescos, un antiguo embotellador de Coca-Cola.

 

La marca Cunnington, adquirida recientemente, es una de las más tradicionales de Argentina. Tras varias décadas bajo control familiar y un cierre en los años 80, fue adquirida por Prodea en 1997 y luego por Manaos en 2025. Actualmente, Canido lidera el mercado argentino en agua tónica y pomelo.

 

El empresario destacó sus planes de inversión y expansión: “Podría comprar propiedades en Miami y vivir de rentas. Pero prefiero comprar líneas de producción y pasar de 600 a 900 empleados. Tenemos la planta más moderna del mundo, modelo en el planeta, y ahora vamos a incorporar tres líneas para mejorar los procesos, producir más y contratar más gente. Le repito, no debo un solo peso”.

 

Además del conflicto fiscal, Canido enfrenta, desde 2003, denuncias por parte de organizaciones campesinas e indígenas de Santiago del Estero, que lo acusaron de intentar apropiarse de miles de hectáreas de bosque nativo. En octubre de 2016, un grupo armado atacó a comunidades guaycurú en Bajo Hondo, hechos que se vinculaban con Canido. La jueza Rosa Falco le impuso una restricción perimetral, pero en 2021 ordenó el desalojo de las comunidades en favor del empresario. Respecto a esos conflictos, Canido evitó profundizar, aunque reconoció haber comprado tierras sin saber que estaban ocupadas.

 

En cuanto a la acusación fiscal, el juez consideró “inexacta” o “engañosa” la declaración jurada de Refres Now para 2020, ya que figura un pasivo de $650 millones atribuido a un préstamo del accionista Norberto Ernesto Canido. Solo $150 millones fueron respaldados con documentación, mientras que $400 millones fueron rechazados como “pasivo simulado”. Canido afirmó que el préstamo fue de $500 millones en efectivo, con fondos propios y de un tercero, Lorenzo Pizzo, y que el dinero fue devuelto en diciembre de 2020. Sin embargo, no se presentó documentación que acredite esa devolución, ni movimientos bancarios que la respalden.

 

En definitiva, la acusación no apunta a ocultar ventas o facturación, sino a la imposibilidad de justificar el origen de $400 millones que aparecieron en la caja de la empresa. Actualmente, el procesamiento está apelado y será revisado por la justicia de San Martín. Solo allí se definirá si Canido enfrentará un juicio oral o si logra demostrar que la persecución en su contra es infundada, en lo que él considera una batalla de un empresario nacional contra las multinacionales.

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?