La “fiebre” de gasto en IA podría remodelar la economía mundial
La IA se transformó en el principal motor de inversión corporativa y una fuerza central detrás de los avances del mercado bursátil.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
En 2026, las inversiones corporativas en inteligencia artificial (IA) continuaron creciendo de forma explosiva, hasta el punto de convertirse en un determinante clave de las decisiones empresariales y del comportamiento de los mercados financieros globales.
Esto fue enfatizado por los codirectores de inversiones de Bridgewater Associates, quienes señalaron que el gasto de las grandes empresas en IA “sigue creciendo exponencialmente” y está reconfigurando la economía mundial.
Según ese análisis, la IA se transformó en el principal motor de inversión corporativa y una fuerza central detrás de los avances del mercado bursátil. La demanda de infraestructura —que incluye centros de datos, chips especializados y suministros de energía robustos— impulsó los precios de activos relacionados con tecnología, aunque también aumentó la preocupación por posibles burbujas financieras.
Los expertos de Bridgewater explicaron que la competencia por no quedarse atrás en IA obliga a las empresas a invertir a gran escala. Una compañía que aumentó su gasto en IA exigió a sus rivales hacer lo mismo, en una especie de “carrera armamentística” de capital. Este efecto en cadena no solo elevó las inversiones, sino que también colaboró con las ganancias de los índices bursátiles en 2025, pese a que las advertencias de sobrevaloración circularon durante el año.
Los beneficios bursátiles fueron notables: los índices principales cerraron 2025 con ganancias de dos dígitos, impulsados por el apetito de los inversores por acciones vinculadas a la IA. Pero no todo fue positivo, ya que el mismo crecimiento acelerado plantea riesgos inflacionarios, porque la alta demanda de componentes como chips eléctricos y energía puede presionar los precios, además de crear condiciones similares a una burbuja económica si las políticas monetarias fáciles persisten.
La “fiebre del gasto” en IA no solo avanza en términos de escala, sino que también genera debate entre analistas financieros. Figuras como Michael Burry, famoso por anticipar la crisis de 2008, advirtieron recientemente sobre un posible desastre económico por exceso de inversión en IA, sugiriendo que el ritmo actual de desembolsos podría ser insostenible y comparándolo con burbujas históricas de mercado.
Al mismo tiempo, otros líderes de mercado y financieros adoptan posturas más matizadas. Por ejemplo, el CEO de Nvidia defendió la necesidad de seguir invirtiendo en IA, argumentando que el proceso de expansión es estructural y necesario para sostener avances tecnológicos importantes, y minimizó las preocupaciones de burbuja, destacando que el desarrollo de infraestructuras de IA está creando empleo y capacidad productiva en sectores asociados.
El CEO de Citadel, Ken Griffin, también reconoció que parte del entusiasmo actual puede ser exagerado, aunque señaló que la IA probablemente aportará eficiencias a largo plazo, especialmente en software y sectores de servicios repetitivos. Este enfoque mezcla optimismo con cautela: si bien la revolución de la IA promete transformaciones sustanciales en productividad, muchas de sus aplicaciones y beneficios económicos aún no se han materializado plenamente, dejando a los mercados en un punto delicado entre innovación y especulación.
