El petróleo se dispara a 108 dólares por la guerra y crece el temor por la inflación global

El crudo Brent saltó más de 5% tras ataques a instalaciones energéticas en Irán y amenazas en la región. El conflicto ya impacta en los mercados y enciende alertas en todo el mundo.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

El precio del petróleo volvió a sacudirse con fuerza este miércoles y encendió alarmas a nivel global. El barril de crudo Brent subió más de un 5% luego de ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra el yacimiento de gas iraní South Pars, en un nuevo capítulo de la escalada con Irán.

 

La reacción del mercado no se hizo esperar. A media mañana, el Brent —referencia clave a nivel internacional— trepaba a USD 108,66 por barril, el valor más alto desde mediados de 2022. En paralelo, el crudo estadounidense también mostraba subas, aunque más moderadas.

 

El trasfondo es claro: el conflicto en la región volvió a poner en riesgo el suministro energético. A eso se sumó una advertencia de la Guardia Revolucionaria iraní, que amenazó con atacar instalaciones petroleras en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar como represalia.

 

Con este escenario, el petróleo ya acumula una suba cercana al 75% en lo que va del año, un salto que empieza a generar preocupación por su impacto en la inflación global. En términos simples: si la energía sube, todo lo demás tiende a encarecerse.

 

El foco del conflicto está puesto en South Pars, uno de los yacimientos de gas más grandes del mundo, compartido entre Irán y Qatar. Allí se produjeron ataques que alcanzaron instalaciones clave, aunque todavía no está del todo claro el nivel de daño.

 

Según reportes de agencias internacionales, algunas refinerías y tanques de almacenamiento en la zona de Asaluyeh fueron alcanzados. A partir de eso, Irán emitió alertas preventivas en distintos puntos estratégicos del Golfo, lo que elevó aún más la tensión.

 

En paralelo, Qatar decidió suspender parte de su producción de gas natural licuado (GNL), una medida que ya impacta en el abastecimiento global. Se estima que esta decisión podría reducir la oferta mundial en torno al 20%, al menos en el corto plazo.

 

El temor de los analistas es que cualquier escalada adicional —especialmente si se extiende a otros países productores— termine afectando de lleno las exportaciones de petróleo y gas de Medio Oriente, una región clave para el abastecimiento energético mundial.

 

En los mercados financieros, la reacción fue inmediata. Los inversores comenzaron a volcarse con fuerza hacia el sector energético, que aparece como uno de los pocos que se beneficia en este contexto. De hecho, los fondos vinculados al petróleo vienen recibiendo ingresos récord en las últimas semanas.

Mientras tanto, las principales petroleras del mundo ya muestran subas importantes en sus valuaciones, impulsadas por la expectativa de mayores ganancias si los precios del crudo se mantienen elevados.

 

Más allá de los números, el impacto puede sentirse en la vida cotidiana. Un petróleo más caro suele traducirse en aumentos en combustibles, transporte y costos de producción, lo que termina presionando sobre los precios en general.

 

Por eso, lo que hoy pasa en Medio Oriente no queda solo en esa región: tiene efectos directos en la economía global. Si el conflicto se prolonga o se intensifica, el escenario de precios altos podría sostenerse por más tiempo.

 

Y en paralelo, los gobiernos y bancos centrales del mundo miran de cerca esta dinámica, conscientes de que un shock energético como este puede complicar aún más la lucha contra la inflación en un momento que ya venía siendo delicado.

 

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