La inflación de la eurozona cayó al nivel más bajo en cuatro meses
Según la estimación preliminar publicada por Eurostat, la tasa de inflación interanual descendió desde el 2,0% en diciembre de 2025 hasta el 1,7% en enero.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
La inflación de la eurozona bajó a 1,7% en enero de 2026, registrando su nivel más bajo desde septiembre de 2024 y quedando por debajo del objetivo de 2% del Banco Central Europeo (BCE). Esta caída en los precios al consumidor refleja una moderación continuada que sorprendió a varios analistas y marcó un hito importante en el proceso de desinflación tras años de presiones económicas elevadas.
Según la estimación preliminar publicada por Eurostat, la tasa de inflación interanual descendió desde el 2,0% en diciembre de 2025 hasta el 1,7% en enero, cumpliendo con las expectativas del mercado y representando la cifra más débil en más de un año. El descenso general se debió en gran medida al desplome de los precios de la energía, que cayeron 4,1% interanual, frente a la disminución de 1,9% en diciembre.
Dentro de los componentes que conforman el índice general, los servicios continuaron siendo los más persistentes, con una tasa anual de 3,2%, aunque inferior al 3,4% del mes anterior. Otros rubros como los alimentos, el alcohol y el tabaco aumentaron 2,7%, mientras que los bienes industriales no energéticos subieron 0,4%.
Además, la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles de la energía y alimentos, descendió ligeramente al 2,2%, marcando su nivel más bajo desde octubre de 2021. Esta métrica es especialmente vigilada por el BCE porque ofrece una señal más clara de las presiones estructurales de precios en la economía.
El debilitamiento de la inflación también se manifestó a nivel nacional dentro de la zona euro. Por ejemplo, Francia registró un 0,4%, el nivel más bajo del bloque, mientras que Italia observó solo 1,0%, lo que refleja la debilidad de la demanda interna en esos mercados. En contraste, países como Eslovaquia mantuvieron tasas más altas, cerca del 4,2%.
Esta progresiva caída de la inflación llega en un momento en que el BCE ha mantenido sus tasas de interés sin cambios. Los datos sugieren que el crecimiento de los precios sigue moderándose, aunque algunos economistas advierten que este proceso también está influenciado por una demanda interna débil, más que por una recuperación económica fuerte.
La evolución de estos indicadores será crucial en las próximas reuniones del BCE, donde se debatirá si el ciclo de tasas se mantiene en pausa o si existe espacio para más ajustes en respuesta a las dinámicas de inflación y crecimiento.
