Ford y Geely negocian una alianza que podría cambiar al negocio automotor
Las dos automotrices analizan un acuerdo que combinaría fábricas europeas, modelos chinos y tecnología de punta. Europa aparece como el terreno clave para una sociedad que todavía genera ruido político.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Ford y Geely quedaron en el centro de una negociación que, de concretarse, podría cambiar varias reglas del juego en la industria automotriz global. Según trascendió en las últimas horas, ambas compañías vienen conversando desde hace meses sobre una posible alianza que incluiría producción compartida en Europa y un intercambio de tecnología avanzada, desde software hasta sistemas de conducción autónoma.
El punto más firme de las charlas pasa por las plantas europeas de Ford. La automotriz estadounidense evalúa poner a disposición parte de su capacidad instalada en Alemania y, sobre todo, en Valencia, donde hoy hay líneas de producción frenadas. Para Geely, eso significaría una puerta de entrada directa al mercado europeo sin tener que enfrentar los aranceles que la Unión Europea aplica a los autos eléctricos importados desde China. Para Ford, en tanto, sería una forma de amortiguar los costos de reconvertir sus fábricas y de enfrentar la caída de los márgenes.
Pero el acuerdo no está libre de obstáculos. El principal es político. Cualquier rastro de tecnología china en el mercado estadounidense despierta alertas, sobre todo bajo una administración que ya mostró mano dura con el software y los sistemas de comunicación de origen chino. Por eso, la sociedad podría quedar acotada a Europa, donde las regulaciones son más flexibles y la producción local es casi una obligación.
Del lado de Geely, la estrategia es clara: seguir tejiendo alianzas para ganar peso fuera de China. El grupo ya trabaja con Renault en Corea del Sur y Brasil, desarrolla plataformas eléctricas para marcas como Volvo y Lotus, y se prepara para lanzar Leapmotor en el mercado europeo. Un acuerdo con Ford sería, hasta ahora, el movimiento más ambicioso de Li Shufu para consolidar su presencia global.
En los hechos, estas conversaciones reflejan una realidad cada vez más evidente: la competencia tecnológica se volvió tan intensa que incluso gigantes históricos como Ford tienen dificultades para correr solos. La industria empuja hacia sociedades impensadas hace algunos años.
Por ahora, no hay confirmaciones oficiales y las empresas siguen bajándole el perfil a las negociaciones. Pero si las charlas llegan a buen puerto, la alianza Ford-Geely podría convertirse en uno de los acuerdos más relevantes de la década en el mundo del auto.
